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MedNews. 7 nov 2026

Nutrición y hábitos·Estudio en JAMA Network Open

Acercar un mercado al barrio no mejoró claramente la dieta en un ensayo

Un ensayo en viviendas subsidiadas de Minneapolis y Saint Paul, Estados Unidos, encontró una diferencia de apenas 1,25 puntos en calidad de la dieta al ofrecer un mercado móvil, sin una mejora estadísticamente clara. El uso del servicio fue limitado y la reducción de sodio observada como resultado secundario no demuestra que se hayan prevenido enfermedades.

Redacción MedNews · · 5 min de lectura

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Colorful assortment of fresh vegetables at a supermarket display, highlighting peppers, squash, and cucumbers.
Colorful assortment of fresh vegetables at a supermarket display, highlighting peppers, squash, and cucumbers. Foto: Greta Hoffman / Pexels

Si comprar alimentos exige trasladarte lejos o cargar bolsas durante todo el regreso, una tienda que llegue a tu edificio parece una solución evidente. La duda es qué cambia después en el plato. Un ensayo en Estados Unidos puso a prueba esa idea con un mercado instalado en autobuses: acercó alimentos a viviendas de personas con bajos ingresos, pero no encontró una mejora clara en la calidad global de su alimentación. Sí detectó un menor consumo de sodio, un resultado que merece atención sin convertirlo en una promesa de salud.

Qué hicieron

El equipo encabezado por Melissa Lynn Horning, de la Universidad de Minnesota, estudió el programa Twin Cities Mobile Market en Minneapolis y Saint Paul. Participaron 242 adultos que completaron la evaluación inicial en 12 conjuntos de vivienda subsidiada. Su edad promedio era de 66,5 años y habían expresado interés en comprar en el mercado. Era, por tanto, una población concreta, con necesidades y condiciones distintas de las de muchos hogares latinoamericanos.

El sorteo se hizo por conjuntos de vivienda: algunos recibieron el servicio semanal y otros quedaron en una lista de espera. Estos últimos sirvieron como comparación y accedieron al mercado después de terminar la recogida de datos de seguimiento. Las evaluaciones posteriores comenzaron tras seis meses de servicio. Así, los investigadores podían comparar qué ocurría al ofrecer el mercado, incluyendo a quienes tenían acceso pero no compraban allí.

La pregunta principal era si mejoraba la calidad de la dieta. Para responderla utilizaron el Healthy Eating Index-2020, una puntuación calculada a partir de entrevistas sobre lo consumido en las últimas 24 horas. También evaluaron frutas y verduras, calorías, azúcares añadidos, sodio y dificultades para disponer de alimentos. El programa ofrecía productos a precios accesibles, pero no incluía educación nutricional.

Qué encontraron

El análisis principal de calidad de la dieta incluyó a 215 participantes. Tras ajustar la comparación por características de las personas y su situación inicial, la diferencia fue de 1,25 puntos a favor del grupo con mercado. Sin embargo, el intervalo de confianza del 95 % iba de -1,60 a 4,10 puntos. Ese margen incluye tanto una diferencia desfavorable como una favorable: los datos no permiten afirmar con claridad que el programa mejoró la alimentación.

Tampoco aparecieron diferencias claras en el consumo de frutas y verduras, calorías o azúcares añadidos, ni en la seguridad alimentaria o en las frutas y verduras adquiridas para el hogar. El resultado favorable fue el sodio: quienes vivían en los conjuntos con mercado consumieron, en promedio ajustado, 397 mg menos al día que quienes estaban en espera. Es una diferencia entre grupos, no una cantidad que cada comprador haya reducido necesariamente.

La disponibilidad tampoco aseguró el uso. Durante el quinto y sexto mes de implementación, 47 de 109 participantes del grupo con servicio compraron allí al menos una vez, el 43,1 %. Esa medición corresponde a ese periodo, no a toda la duración del ensayo. Al mismo tiempo, la satisfacción fue alta entre quienes dijeron haber usado el mercado. Que una tienda guste y que cambie la alimentación son preguntas diferentes, y el estudio permite distinguirlas.

Lo que el estudio no dice

El ensayo no demuestra que acercar alimentos sea inútil. Probó un servicio específico, en una zona urbana y con personas interesadas en usarlo. Hubo problemas mecánicos que interrumpieron las visitas, y los autores reconocen que la participación limitada redujo la capacidad de detectar cambios. El resultado describe lo que consiguió este programa tal como funcionó; no resuelve qué pasaría con mayor continuidad o con otras formas de facilitar las compras.

La reducción de sodio tampoco equivale a menos infartos o menos hipertensión demostrados en este ensayo. Esos no fueron los resultados evaluados. Además, el sodio era una medida secundaria: no sustituye la respuesta a la pregunta principal sobre la dieta completa. Un análisis adicional, hecho con criterios distintos del principal, sugirió incluso un aumento de la proporción de calorías procedentes de azúcares añadidos. Esa señal necesita investigación y tampoco permite declarar que el mercado empeoró la alimentación.

La investigación recibió financiación de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Los autores declararon que no tenían conflictos de interés y que los financiadores no participaron en el diseño, análisis ni decisión de publicar. Existe un vínculo que también conviene conocer: la coautora Stephanie Wagner pertenece a The Food Group, la organización sin fines de lucro que opera el mercado. El ensayo se desarrolló en colaboración con sus responsables.

Para quien vive en Perú o en otro país de América Latina, la conclusión sirve para evaluar promesas sobre alimentación: tener una opción de compra más cercana no garantiza por sí solo un cambio comprobable en lo que se come. Este ensayo invita a mirar también cuántas personas usan el servicio, si funciona con regularidad y qué resultados obtiene. Acercar el mercado puede ser una ayuda práctica; demostrar una mejor dieta requiere medir lo que ocurre después.

Fuentes y estudios

Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.

  1. 01

    JAMA Network OpenEstudio

    Full-Service Mobile Food Markets and Dietary Quality in Low-Income Housing Communities: A Randomized Clinical Trial

    Melissa Lynn Horning et al. · University of Minnesota y The Food Group · 3 nov 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.46816

    Artículo original: diseño, resultados, interrupciones del servicio, limitaciones, financiación y vínculos de los autores. La revista y Crossref indican publicación el 3 de noviembre de 2026; PubMed registra el 2 de noviembre.

    Abrir
  2. 02

    PubMedDatos

    Full-Service Mobile Food Markets and Dietary Quality in Low-Income Housing Communities: A Randomized Clinical Trial

    Melissa Lynn Horning et al. · National Library of Medicine; estudio de University of Minnesota y The Food Group · 2 nov 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.46816

    Resumen abierto del mismo ensayo, no un segundo estudio. Permite comprobar muestra, seguimiento y cifras principales si el sitio de la revista bloquea el acceso. Su fecha difiere en un día de la publicación indicada por la revista.

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