Nutrición y hábitos·Estudio en Nature Health
Sal con potasio: un modelo estima casi tres millones de muertes evitables al año
Un modelo de 193 países y territorios calcula que reemplazar la sal común por una mezcla con potasio podría evitar 2,96 millones de muertes al año por enfermedades cardiovasculares y renales. La estimación supone cambiar también la sal de alimentos procesados y restaurantes, y no demuestra que el beneficio sea inmediato ni que el producto sea seguro para todos.
Puedes guardar el salero y seguir comiendo sal: una parte ya viene incorporada en los productos que compras o en la comida que pides fuera. Esa diferencia es central en un nuevo estudio sobre una posibilidad de prevención cotidiana: cambiar la composición de la sal que llega al plato. La propuesta combina menos sodio con más potasio, y su alcance depende tanto de las cocinas familiares como de quienes fabrican y preparan alimentos.
Qué hicieron
El equipo encabezado por Liping Huang, del George Institute for Global Health y la Universidad de Nueva Gales del Sur, publicó el trabajo el 4 de noviembre de 2026 en Nature Health. Construyó un modelo para 193 países y territorios, centrado en adultos de 25 años o más. No reclutó voluntarios ni siguió a pacientes durante un tratamiento: reunió datos ya publicados para calcular qué ocurriría bajo distintas formas de sustituir la sal.
La mezcla evaluada tenía 75 % de cloruro de sodio, el componente de la sal común, y 25 % de cloruro de potasio. Los investigadores estimaron cómo cambiarían las cantidades de sodio y potasio consumidas, cómo repercutiría eso en la presión arterial y qué consecuencias tendría sobre las enfermedades cardiovasculares y renales crónicas. Para calcular la carga de esas enfermedades utilizaron datos de 2021.
Compararon cinco escenarios: cambiar toda la sal añadida; cambiar solo la usada en casa; cambiar solo la incorporada a alimentos procesados y comidas de restaurantes; o limitar el cambio doméstico a personas con hipertensión diagnosticada o en tratamiento. También incorporaron posibles muertes por exceso de potasio en personas con enfermedad renal. Los resultados describen un balance anual hipotético, sin fijar una fecha en la que pudiera alcanzarse.
Qué encontraron
En el escenario más amplio, el modelo calculó 2,96 millones de muertes netas evitables por año. El intervalo de incertidumbre del 95 % fue de 2,81 a 3,12 millones: un rango que refleja la incertidumbre de los datos y las relaciones incorporadas al cálculo. La cifra central equivale al 14,6 % de las muertes mundiales por las enfermedades cardiovasculares y renales crónicas consideradas, no de todas las muertes por cualquier causa.
La palabra «netas» importa: el equipo restó las muertes que podrían provocar los niveles altos de potasio de las que se evitarían gracias a la reducción de la presión arterial. El saldo favorable no significa que desaparezca el riesgo para quienes tienen problemas renales. Significa que, bajo los supuestos utilizados, el beneficio para la población sería mayor que el daño estimado.
El alcance cambiaba según dónde se sustituyera la sal. Reemplazar únicamente la que se usa en casa permitiría evitar 1,85 millones de muertes anuales; cambiar solo la de alimentos procesados y restaurantes, 1,56 millones. Son escenarios alternativos que el modelo calcula por separado. Ayudan a entender por qué la cifra principal exige un cambio mucho más amplio que comprar un salero distinto.
Lo que el estudio no dice
El trabajo no demuestra que ya se hayan salvado esas vidas ni que puedan salvarse en el primer año de una política. Los propios autores advierten que los cambios requerirían años de esfuerzo. Su cálculo representa un momento determinado: no incorpora cómo cambiarán en el futuro la población o su exposición a los factores de riesgo. Además, los datos de años anteriores pueden no describir bien la situación actual de cada país.
Hay incertidumbre sobre cuánto sodio procede de la cocina doméstica y cuánto de los alimentos preparados. También sobre la magnitud del efecto del potasio en la presión arterial y del riesgo de hiperpotasemia. Los autores señalan que las restricciones técnicas de la industria, la regulación y la adopción de la mezcla podrían reducir el beneficio real. Para Perú y otros países latinoamericanos, una estimación mundial sirve como punto de partida, pero necesita datos locales para orientar decisiones concretas.
El estudio no recibió financiamiento específico, aunque sus autores contaron con apoyos institucionales y becas. Hay conflictos de interés declarados: Aletta Schutte informó honorarios o asesorías de empresas como Servier, Abbott y AstraZeneca; otros autores declararon regalías, consultorías y apoyo de Resolve to Save Lives. Estos vínculos forman parte de la información necesaria para evaluar el trabajo.
Qué significa para ti
La guía de la Organización Mundial de la Salud publicada en 2025 ya aborda los sustitutos de sal con menos sodio como parte de las políticas de alimentación saludable. El nuevo estudio añade una estimación de lo que podría lograrse a escala mundial y de cómo cambia el resultado según la estrategia elegida. Convertir esa posibilidad en un beneficio real exige disponibilidad, precios accesibles y medidas para proteger a las personas vulnerables.
Para quien lee, la noticia abre una posibilidad de prevención que involucra todo el suministro de alimentos. No es una indicación para preparar mezclas ni cambiar la sal por cuenta propia. Si estás considerando un sustituto con potasio, especialmente si tienes enfermedad renal, la evaluación corresponde a un profesional de la salud. La promesa del modelo está en una política bien aplicada; su cifra no puede trasladarse directamente a tu riesgo personal.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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Nature HealthEstudio
Global health outcomes from replacing dietary sodium chloride with potassium-enriched salt
Texto completo de acceso abierto: diseño del modelo, escenarios, muertes netas evitables, incertidumbre, limitaciones y conflictos de interés. Fecha y título contrastados con Crossref.
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02
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World Health OrganizationDocumento oficial
Use of lower-sodium salt substitutes: WHO guideline
Guía anterior citada como contexto de salud pública sobre sustitutos con menos sodio; no es el estudio nuevo ni la fuente de las proyecciones de mortalidad.
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