Perú·Estudio en PLOS One
Uno de cada cuatro pollos sanos muestreados en Lima llevaba una E. coli multirresistente
De 300 hisopados a pollos de engorde aparentemente sanos en dos centros de acopio de Lima, 79 dieron una Escherichia coli productora de BLEE, el 26,3 %, y todas resistían a tres o más familias de antibióticos. Son muestras del intestino del animal vivo tomadas en noviembre de 2022 en dos puntos de la ciudad, no del pollo que se vende ni del pollo cocinado, y los propios autores piden leer el resultado como preliminar.
El pollo es la carne más barata y la más presente en la mesa peruana, y el animal del que sale casi nunca da señales de nada: llega aparentemente sano al centro de acopio, pasa a los mercados y termina en la olla. Un estudio publicado el 13 de octubre en la revista PLOS One fue a buscar lo que el ave lleva en el intestino. De 300 pollos de engorde muestreados en dos centros de acopio de Lima, 79 cargaban una Escherichia coli capaz de desactivar las cefalosporinas de tercera generación, antibióticos con los que un hospital trata infecciones serias.
Qué hicieron
El trabajo lo firman Edgar Gonzales-Escalante y Arturo Gonzales-Rodríguez, de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de Piura. En noviembre de 2022 tomaron 300 hisopados cloacales, muestras del orificio por donde el ave elimina sus heces, a pollos de engorde sin señales de enfermedad: 150 en cada uno de dos centros comerciales de acopio avícola de Lima, donde se juntan pollos de muchas granjas antes de repartirlos a los mercados. Cada muestra retrata entonces la mezcla que pasa por ese centro, no una granja identificable.
En el laboratorio de la universidad sembraron las muestras en un medio de cultivo que solo deja crecer bacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido. A cada bacteria aislada le probaron doce antibióticos por el método del disco, con los estándares del CLSI de 2025, y buscaron por PCR a qué grupo de la familia CTX-M pertenecía la enzima. Nueve de los 79 aislados pasaron además por secuenciación del genoma completo.
Qué encontraron
De los 300 pollos, 79 dieron Escherichia coli productora de BLEE: 26,3 %, con un intervalo de confianza del 95 % entre 21,4 % y 31,6 %, el margen dentro del cual estaría el valor real si el muestreo se repitiera. Fueron 37 aislados en un centro y 42 en el otro, y todas, sin excepción, cumplieron la definición de multirresistencia del estudio: no responder a por lo menos un antibiótico de tres o más familias distintas.
El perfil completo dibuja el tamaño del asunto. La resistencia a cefotaxima fue del 100 %, y sumando los aislados resistentes y los intermedios llegó al 87 % frente a cefepima y al 64 % frente a ceftazidima. Fuera de las cefalosporinas, el 95 % no respondió a cloranfenicol, el 75 % a fosfomicina, el 71 % a ciprofloxacino y el 65 % a cotrimoxazol, y la gentamicina se acercó a la mitad, 39 de 79. Quedaron dos buenas noticias: la amikacina falló en un solo aislado y los carbapenémicos, el recurso que el hospital guarda para el final, funcionaron contra todos.
En el plano genético, el grupo CTX-M 1 apareció en el 87,3 % de los aislados y el grupo 9 en el 12,7 %. Los nueve genomas identificaron tres variantes del gen, blaCTX-M-55, blaCTX-M-65 y blaCTX-M-3, repartidas en linajes distintos. Los dos centros tampoco se parecieron: en uno, el 92 % de los aislados no respondió a gentamicina, frente al 14 % en el otro, y mientras en uno los genomas eran parientes lejanos, en el otro aparecieron dos grupos casi idénticos, separados por cero y hasta dos diferencias puntuales de ADN.
No es el primer dato peruano: un trabajo previo citado en el artículo halló E. coli productora de BLEE en el 59,4 % de 32 muestras de carne de pollo de mercados tradicionales de Lima. Lo nuevo aquí es el genoma.
Este estudio sugiere que los sistemas de producción avícola podrían servir como reservorios potenciales de Escherichia coli multirresistente productora de BLEE. Estos hallazgos respaldan la necesidad de una vigilancia reforzada bajo el enfoque Una Salud.
Edgar Gonzales-Escalante y Arturo Gonzales-Rodríguez, autores del estudio, Facultad de Medicina Humana de la Universidad de Piura
Lo que el estudio no dice
Lo primero es lo que un titular deshonesto prometería: aquí no hay ni una sola persona infectada. El estudio no midió casos humanos y no demuestra que alguien se haya enfermado por comer pollo o por trabajar con pollos. Tampoco mide el pollo que se compra, porque lo analizado son hisopados del intestino del animal vivo en el acopio, no la carne del mostrador ni, mucho menos, el pollo ya cocinado.
Después viene la escala. Son dos centros de Lima y un muestreo por conveniencia, no una muestra representativa del país. Los autores escriben que no conocían el total de pollos que pasa por esos centros y que el resultado describe a la población muestreada, no al sistema avícola peruano. Y las muestras son de noviembre de 2022: el artículo salió ahora, tras la revisión de pares, pero la foto que retrata tiene cuatro años.
El por qué queda abierto. El estudio no recogió datos sobre qué antibióticos se usan en esas granjas, y los autores advierten que cualquier relación entre uso y resistencia debe leerse con cautela. La secuenciación completa alcanzó a nueve de los 79 aislados. Por eso el texto pide que los resultados se lean como preliminares, y en ninguna parte cuantifica qué porción de la resistencia que se ve en los hospitales peruanos viene de esta vía. El trabajo lo financió la Universidad de Piura (proyecto PI2206) y los dos autores declaran que no existen conflictos de interés.
El pollo es el animal de consumo más importante del país: el mismo artículo recuerda que en 2023 había 191,7 millones de pollos y que el Perú tiene uno de los consumos por persona más altos de Sudamérica. Un hallazgo como este no pide dejar de comer pollo, y el estudio no lo sugiere en ninguna línea: pide vigilancia, que alguien mida de forma sostenida, en granjas, mercados y hospitales, lo que hoy se mide a tramos. En la cocina, la higiene con la carne cruda es la de siempre y no cambia por este estudio. Y si tienes una infección, usar o no un antibiótico lo decide un profesional de la salud: tomar por cuenta propia los que sobraron de la vez pasada es lo que termina inutilizando a los que quedan.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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PLOS OneEstudio
Antimicrobial resistance and molecular characterization of blaCTX-M-producing Escherichia coli isolated from broiler chickens in Peru
Fuente principal. De aquí salen todas las cifras de la nota: los 300 hisopados cloacales de noviembre de 2022 en dos centros de acopio de Lima, los 79 aislados productores de BLEE (26,3 %, intervalo de confianza del 95 %: 21,4 a 31,6), el perfil de resistencia a los doce antibióticos, los grupos CTX-M y los nueve genomas secuenciados. Publicación en acceso abierto con licencia CC BY 4.0.
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PubMed, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados UnidosDocumento oficial
Resumen abierto del estudio en PubMed (PMID 42868128)
Registro oficial del artículo con el resumen completo, para que cualquiera compruebe sin intermediarios las cifras principales: 300 hisopados, 79 aislados, 26,3 %, 87,3 % del grupo CTX-M 1 y 12,7 % del grupo 9. Incluye la declaración de los autores de que no existen conflictos de interés.
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PubMed CentralEstudio
Texto completo del estudio en PubMed Central (PMC13660910)
Versión completa y gratuita del artículo, con la sección de métodos, las tablas de susceptibilidad y el apartado de limitaciones en el que los autores califican sus resultados de preliminares.
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