Cerebro y mente·Estudio en JAMA Psychiatry
TDAH en adultos: el doble de casos de deterioro cognitivo y demencia en 187.341 historias clínicas
Entre 187.341 adultos de 50 años o más del programa All of Us de Estados Unidos, el 6,7 % de quienes tenían diagnóstico de TDAH desarrolló deterioro cognitivo leve o demencia, frente al 3,4 % del resto, y el riesgo ajustado fue 4,60 veces mayor. Es una cohorte observacional con diagnósticos tomados de historias clínicas: muestra una asociación, no prueba que el TDAH cause demencia, y no midió si tratarlo cambia algo.
Sobre el TDAH circula una idea cómoda: que es cosa de niños inquietos, que con los años se pasa y que en el peor de los casos deja a un adulto desordenado con los correos y las llaves. Cada vez más gente recibe ese diagnóstico pasados los treinta, y casi nadie le explica qué significa a largo plazo. Un estudio publicado el 7 de octubre en JAMA Psychiatry mira ese largo plazo: entre casi 190.000 adultos estadounidenses de 50 años o más, los que tenían diagnóstico de TDAH llegaron al deterioro cognitivo o a la demencia con el doble de frecuencia.
Qué hicieron
El equipo, encabezado por Guilherme Bauer-Negrini y Tharick A. Pascoal, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh, trabajó con el programa All of Us, una cohorte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos que reúne, de la misma persona, su historia clínica electrónica y sus datos genómicos. Seleccionaron a los 187.341 participantes de 50 años o más que tenían ambas cosas. Las historias clínicas se remontan hasta enero de 1985, y por eso el seguimiento promedio llega a 10,26 años. La edad promedio al inicio era de 56,41 años.
De esos 187.341, un total de 3.026 (el 1,6 %) tenían registrado un diagnóstico de TDAH, y lo que se buscó fue un desenlace combinado: recibir durante el seguimiento un diagnóstico de deterioro cognitivo leve o de demencia. Como los diagnósticos de la historia clínica dependen de que alguien haya ido al médico y de que ese médico haya puesto el código correcto, el equipo calculó además, para cada participante, un puntaje de riesgo poligénico de TDAH, una medida genética que no necesita diagnóstico.
Qué encontraron
Entre quienes tenían TDAH, 203 personas (6,7 %) desarrollaron deterioro cognitivo leve o demencia. Entre los 184.315 que no lo tenían fueron 6.259 (3,4 %). En crudo, el doble. Al ajustar por edad, sexo, otras enfermedades, nivel educativo y uso de servicios de salud, el grupo con TDAH quedó con un riesgo 4,60 veces mayor (intervalo de confianza del 95 %: 3,99 a 5,29). El propio resumen aclara que esos ajustes atenuaron la asociación sin eliminarla: parte del efecto bruto venía de esas diferencias.
La segunda prueba, la genética, va en el mismo sentido. Al comparar el quintil con el puntaje poligénico de TDAH más alto contra el más bajo, el riesgo de deterioro cognitivo fue 1,35 veces mayor (IC 95 %: 1,25 a 1,46), un 35 % más alto, y eso vale también para personas que nunca recibieron un diagnóstico clínico. Que dos caminos independientes señalen lo mismo es lo que hace difícil explicar el hallazgo solo por la forma en que se diagnostica el TDAH.
Esto no prueba que el TDAH cause demencia, pero ver el mismo patrón aparecer de forma independiente en las historias clínicas y en los genes de las personas nos da más confianza en que la asociación no es simplemente un artefacto de cómo se diagnostica el TDAH.
Tharick A. Pascoal, profesor asociado de Psiquiatría y Neurología, Universidad de Pittsburgh
Hay un tercer resultado que le importa sobre todo a las familias. Entre las personas que llegaron al deterioro cognitivo, quienes además tenían TDAH reportaron peor salud mental (razón de probabilidades 1,69), peor calidad de vida (1,66) y menos satisfacción social (2,39), y usaron un 20 % más de servicios de salud en el año siguiente al diagnóstico (1,20; IC 95 %: 1,09 a 1,34).
Lo que el estudio no dice
Lo primero y más importante: esto es una cohorte observacional, no un experimento. Muestra que dos cosas aparecen juntas, no que una produzca la otra. Un titular que dijera que el TDAH causa demencia estaría inventando: los autores escriben que el TDAH quedó asociado a un riesgo marcadamente mayor, nunca que lo cause.
Segundo, los diagnósticos salen de historias clínicas electrónicas. Quien consulta mucho al médico tiene más probabilidad de recibir cualquier diagnóstico, el de TDAH y el de deterioro cognitivo, y eso solo puede inflar la asociación: ajustar por uso de servicios de salud la redujo, pero no la borró. Los investigadores plantean otra posibilidad incómoda, que síntomas tempranos de demencia sin diagnosticar se hayan confundido con TDAH. Al repetir el análisis exigiendo al menos ocho años entre un diagnóstico y el otro, la asociación siguió siendo significativa, lo que vuelve esa explicación menos probable sin descartarla.
Tercero, no se midió nada sobre tratamiento: el estudio no responde si la medicación para el TDAH sube, baja o deja igual el riesgo de demencia, y es una de las preguntas que los autores dejan abiertas. Cuarto, All of Us es una cohorte de voluntarios estadounidenses, no una muestra representativa de nadie, y menos de América Latina: aquí no hay participantes peruanos. Los datos vienen de un programa público de los Institutos Nacionales de Salud y el trabajo no evalúa ningún producto comercial, aunque las declaraciones de interés de los autores solo están en la versión de JAMA Psychiatry, que es de pago.
Y queda el límite que casi nunca llega a los titulares: el absoluto. La diferencia es de 6,7 contra 3,4 de cada 100 personas, así que multiplicar el riesgo por cuatro suena enorme, pero más del 93 % de los adultos con TDAH de esta cohorte no desarrolló deterioro cognitivo en diez años.
¿Qué hacer con esto si tienes TDAH, o si lo tiene alguien de tu casa? Pánico, nada: el estudio no dice que ese diagnóstico condene a nadie a la demencia. Lo que sí sugiere, y es lo que piden los autores, es que el TDAH del adulto merece seguimiento cognitivo a lo largo del tiempo en lugar de tratarse como un asunto cerrado en la infancia. Si notas cambios en tu memoria o en tu capacidad de organizarte que no se parecen a lo de siempre, conversa con un profesional de la salud.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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JAMA PsychiatryEstudio
Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder and Late-Life Cognitive Impairment
Fuente de todas las cifras de la nota: los 187.341 participantes, el seguimiento de 10,26 años, el 6,7 % contra 3,4 %, el riesgo ajustado de 4,60 y el resultado del puntaje poligénico. JAMA bloquea rastreadores y devuelve 403, por lo que el documento se verificó en Crossref, que confirma título, revista, publicación en línea el 7 de octubre de 2026, los doce autores y el resumen estructurado con esas cifras. Al momento de publicar aún no estaba indexado en PubMed.
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Medical XpressCobertura
Health records link ADHD to more than fourfold higher risk of later cognitive impairment
Comunicado de la propia universidad redistribuido por Medical Xpress. Aporta la cita de Tharick A. Pascoal, la confirmación de que All of Us es un programa de los Institutos Nacionales de Salud, el 35 % de riesgo adicional en el grupo de mayor riesgo genético y el análisis que exigió al menos ocho años entre el diagnóstico de TDAH y el inicio del deterioro.
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Organización Panamericana de la Salud (OPS)Documento oficial
Demencia
Contexto regional del bloque de nota: más de 10 millones de personas con demencia en las Américas y la proyección de 3,4 millones en 2010 a 7,6 millones en 2030 en América Latina y el Caribe.
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