Tratamientos·Estudio en The Lancet
El trasplante de heces no le ganó al placebo en el intestino irritable: 40 % contra 38 %
En el ensayo más grande hecho hasta ahora, 450 personas con síndrome de intestino irritable de cinco hospitales de Noruega recibieron un enema con heces de un donante sano o con sus propias heces, y mejoraron el 40 % y el 38 %: una diferencia de 1,9 puntos porcentuales que no se distingue del azar. Fue una sola dosis por vía rectal seguida durante 90 días, así que no dice nada sobre las cápsulas por boca, las dosis repetidas ni el uso del trasplante fecal en la infección por Clostridioides difficile.
Quien vive con síndrome de intestino irritable conoce el recorrido: meses de cólicos e hinchazón, un baño que manda sobre los planes del día, exámenes que salen normales y dietas que se prueban una tras otra sin que nadie acabe de explicar qué pasa. En los últimos años apareció una respuesta que suena a solución de raíz: si el problema está en la flora intestinal, habría que cambiarla por la de una persona sana. El ensayo más grande hecho hasta ahora para probar esa idea se publicó el 24 de septiembre en The Lancet, y el resultado incomoda a la promesa del microbioma: el trasplante de heces funcionó casi igual que el placebo.
Qué hicieron
El ensayo se llama REFIT2 y lo encabezó Peter Holger Johnsen, del Hospital Universitario del Norte de Noruega en Harstad y de UiT, la Universidad Ártica de Noruega. Entre el 5 de mayo de 2021 y el 14 de julio de 2022 el equipo evaluó a 2.304 personas en cinco hospitales noruegos y se quedó con 450 que cumplían todos los requisitos: de 18 a 65 años, diagnóstico de intestino irritable moderado a severo según los criterios Roma IV y una puntuación de 175 puntos o más en la escala de severidad IBS-SSS.
La parte más astuta es el placebo. A 299 participantes les aplicaron un enema rectal con heces de un donante sano; a los otros 151, un enema idéntico preparado con sus propias heces: mismo procedimiento, misma incomodidad, ninguna bacteria ajena. Ni los pacientes ni los médicos que midieron los resultados sabían quién había recibido qué. Fue una sola dosis. Noventa días más tarde volvieron a aplicar el cuestionario IBS-SSS para contar cuántos bajaron 75 puntos o más respecto a su punto de partida. Se analizaron 448 personas, el 65 % mujeres, con una edad mediana de 36 años.
Qué encontraron
Mejoraron 119 de 299 en el grupo del donante, el 40 %. Mejoraron 57 de 151 en el grupo que recibió sus propias heces, el 38 %. La diferencia absoluta fue de 1,9 puntos porcentuales, con un intervalo de confianza del 95 % que va de -8,1 a 12,0 y un valor p de 0,76. Dicho en lenguaje común: la distancia entre los dos grupos es tan pequeña que cabe de sobra dentro del azar, y el rango de lo posible incluye que el trasplante haya andado algo peor que el placebo. Los eventos adversos fueron similares: el procedimiento no se mostró peligroso, simplemente no se mostró útil.
El número que más dice de este ensayo no es el 40, es el 38. Casi cuatro de cada diez personas con intestino irritable moderado a severo mejoraron de forma clara sin recibir una sola bacteria nueva: les bastó un procedimiento con aire de tratamiento, el acompañamiento de un equipo médico y noventa días. Eso explica por qué tantos productos parecen efectivos cuando se prueban sin grupo de comparación.
El ensayo no mostró un beneficio clínico del trasplante de microbiota fecal en pacientes con síndrome de intestino irritable. Estos hallazgos sugieren que modificar la microbiota, por sí solo, podría ser insuficiente para mejorar los síntomas.
Conclusión de los autores, encabezados por Peter Holger Johnsen, Hospital Universitario del Norte de Noruega, en The Lancet, 24 de septiembre de 2026
El estudio lo financió KLINBEFORSK, un fondo público noruego de investigación clínica: no hay un fabricante detrás de este resultado. La declaración de intereses sí anota dos asuntos menores, y van aquí, no en letra chica. Un autor, Frederik Emil Juul, dio una charla sobre trasplante de microbiota fecal, sin cobrar, en una reunión organizada por el laboratorio Tillotts Pharma en 2024. Una autora, Elisabeth K. Steinsvik, recibió honorarios por una conferencia de Takeda en septiembre de 2025 y financiamiento de Pharmacosmos para asistir a un congreso europeo. Los demás autores declaran no tener conflictos.
Lo que el estudio no dice
No dice que la flora intestinal no tenga nada que ver con el intestino irritable. Los autores no concluyen eso: concluyen que modificar la microbiota, por sí sola, podría no alcanzar para que los síntomas mejoren, lo que deja abierta la puerta a que el problema tenga otros motores además de las bacterias. Tampoco es un veredicto sobre todas las formas de hacer un trasplante fecal, porque aquí se probó una sola dosis, por vía rectal: no se evaluaron las cápsulas que se toman por boca ni los esquemas de dosis repetidas durante semanas. El seguimiento terminó a los 90 días, así que el ensayo no tiene nada que decir sobre lo que pasa al año.
Este resultado tampoco toca el uso del trasplante fecal en la infección por Clostridioides difficile, una indicación distinta que REFIT2 no evaluó. Y hay un límite que importa a quien lee desde América Latina: los 448 participantes se reclutaron en cinco hospitales de Noruega, con una dieta, una microbiota y un sistema de salud que no son los de esta región.
Qué significa para ti
La utilidad más inmediata de este ensayo es para tu bolsillo. El trasplante de heces no es un tratamiento aprobado para el intestino irritable, y donde se ofrece fuera de un estudio suele costar caro; ahora existe un ensayo grande y a doble ciego que dice que una dosis no le gana a un enema vacío. La misma lógica sirve para mirar con calma las llamadas limpiezas intestinales, las dietas de reseteo de la flora y los suplementos que prometen reparar el microbioma: si el 38 % mejora con un procedimiento sin ingrediente activo, cualquier producto vendido sin grupo de comparación va a parecer eficaz.
Lo que este resultado no quita es que el intestino irritable se puede manejar y que existen tratamientos con evidencia detrás. Cuál corresponde en tu caso es una conversación con un gastroenterólogo o con tu médico de cabecera, que además debe descartar otras causas.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
-
01
Abrir
The LancetEstudio
Faecal microbiota transplantation in irritable bowel syndrome (REFIT2): a randomised, double-blind, placebo-controlled, phase 3 trial
Ensayo fase 3 del que salen todas las cifras de esta nota. Texto completo tras pago: el título, la revista y la fecha del 24 de septiembre de 2026 se verificaron en Crossref, y cada cifra publicada se cotejó con la frase literal del resumen estructurado.
-
02
Abrir
PubMedEstudio
Faecal microbiota transplantation in irritable bowel syndrome (REFIT2): a randomised, double-blind, placebo-controlled, phase 3 trial (resumen abierto, PMID 42785338)
Resumen de acceso libre con el diseño, las cifras principales, el financiamiento y la declaración de conflictos de interés. Aquí puede comprobar cualquier lector el 40 % contra 38 % y el p=0,76 sin pagar.
-
03
Abrir
ClinicalTrials.govDocumento oficial
Donor Versus Autologous Fecal Microbiota Transplantation for Irritable Bowel Syndrome: a Double Blind, Placebo-Controlled, Randomized Trial (NCT04691544)
Registro del ensayo, presentado antes de empezar. Confirma la fecha real de inicio (5 de mayo de 2021) y que el diseño y el desenlace principal fueron los que después se publicaron.
Enlaces comprobados al publicar la nota. Si alguno deja de funcionar, avísanos.