Tratamientos·Estudio en Childhood Obesity
Uno de cada seis adolescentes con fármacos tipo Ozempic tuvo una deficiencia nutricional en el primer año
Un análisis de 2.031 pacientes de 10 a 17 años en Estados Unidos encontró que el 16,9 % recibió un diagnóstico de deficiencia nutricional, sobre todo de vitamina D, durante el primer año con un agonista GLP-1. Menos de uno de cada cuatro tuvo consejería nutricional en seis meses. El estudio no compara con adolescentes sin el fármaco.
Los agonistas del receptor GLP-1, la familia de fármacos que hizo famosos a Ozempic, Wegovy y Saxenda, se recetan cada vez más a adolescentes con obesidad, prediabetes o diabetes tipo 2. Funcionan, en parte, porque quitan el hambre. Y ahí está la pregunta que casi nadie hacía: si un adolescente come mucho menos mientras todavía está creciendo, ¿qué pasa con sus vitaminas y minerales? Un estudio publicado el 17 de septiembre en la revista Childhood Obesity ofrece una primera respuesta con números.
Qué hicieron
El equipo, encabezado por Kirk W. Kerr, de Abbott Nutrition, revisó la base de datos de reclamos de seguros Inovalon, que cubre a más de 100 millones de pacientes en Estados Unidos. Entre 2017 y 2022 identificaron a 2.031 pacientes de 10 a 17 años que empezaron a tomar un agonista GLP-1 y que no tenían un diagnóstico previo de deficiencia nutricional. La edad promedio fue 15 años, el 61,5 % eran mujeres y el 62,6 % tenía obesidad.
Un dato importante para leer bien el titular: el fármaco más recetado fue la liraglutida (78,6 %), seguida de la dulaglutida (10,4 %). La semaglutida, el principio activo de Ozempic y Wegovy, fue solo el 9,1 % de las recetas, porque el periodo estudiado termina en 2022, antes de su auge en adolescentes.
Qué encontraron
Durante el primer año de tratamiento, el 16,88 % de los pacientes recibió al menos un diagnóstico de deficiencia nutricional o de una complicación relacionada. La más frecuente, con mucha diferencia, fue la deficiencia de vitamina D, en el 12,4 %. Le siguieron la anemia nutricional (1,55 %) y la anemia por deficiencia de hierro (1,44 %).
El segundo hallazgo es tal vez el más incómodo para los sistemas de salud: solo el 23,3 % de estos adolescentes tuvo una visita de terapia o consejería nutricional en los primeros 180 días de tratamiento, y quienes la tuvieron esperaron en promedio 149 días. Es decir, la mayoría empezó un fármaco que reduce drásticamente lo que se come sin que nadie revisara qué estaba comiendo.
Hay un detalle que parece contradictorio y no lo es: los pacientes que sí pasaron por consejería nutricional tuvieron más diagnósticos de deficiencia (23,2 % frente a 14,8 %). La explicación más probable es que a quien lo revisa un nutricionista se le piden análisis, y los análisis encuentran lo que en otros pasa desapercibido. Eso sugiere que el 16,9 % general podría estar subestimado.
Las deficiencias nutricionales son un riesgo significativo y poco reconocido entre los pacientes pediátricos que reciben terapia con agonistas GLP-1. Los patrones de atención actuales sugieren oportunidades perdidas para un apoyo nutricional proactivo y preventivo.
Conclusión de los autores, Childhood Obesity, 17 de septiembre de 2026
Lo que el estudio no dice
Primero, no hay grupo de comparación: no sabemos cuántos adolescentes con obesidad y sin el fármaco habrían recibido los mismos diagnósticos en un año, y la deficiencia de vitamina D es frecuente en personas con obesidad de por sí. Segundo, los diagnósticos salen de códigos de facturación de seguros, que registran lo que se detectó y facturó, no la realidad completa. Tercero, cinco de los seis autores trabajan en Abbott, la empresa dueña de una marca de suplementos y fórmulas nutricionales, un interés que conviene tener presente al leer la conclusión de que hace falta más apoyo nutricional. El estudio se hizo junto con el hospital infantil Lurie de Chicago y la Universidad Northwestern.
Qué significa en el Perú
El hallazgo llega a un país donde la anemia ya es un problema de salud pública reconocido por el Estado: el Plan Multisectorial 2024-2030 se propone reducir a la mitad la anemia infantil al final de la década, según informó el Ministerio de Salud el 19 de septiembre. En ese contexto, que un tratamiento para bajar de peso en adolescentes pueda venir acompañado de menos hierro y menos vitamina D no es un detalle menor. Si un adolescente de tu familia usa uno de estos fármacos, la pregunta razonable para el médico que lo receta es quién acompaña su alimentación durante el tratamiento y con qué frecuencia se revisan sus niveles de vitaminas y hierro.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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Childhood ObesityEstudio
Nutritional Deficiencies, Complications, and Nutrition Therapy/Counseling in Pediatric Patients Using GLP-1 Receptor Agonists
Análisis retrospectivo de reclamos de seguros (Inovalon, 2017 a 2022), 2.031 pacientes de 10 a 17 años.
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02
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PubMedEstudio
Resumen del estudio en PubMed (PMID 42751742)
Resumen completo con las cifras citadas en esta nota, de acceso libre.
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03
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EurekAlertComunicado
Comunicado del Ann & Robert H. Lurie Children's Hospital of Chicago
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04
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Ministerio de Salud del PerúDocumento oficial
Gobierno priorizará a más de 79 mil peruanos en su lucha contra la anemia
Fuente del dato sobre el Plan Multisectorial 2024-2030 contra la anemia materno infantil.
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