Tratamientos·Estudio en Annals of Internal Medicine
Un antidepresivo genérico alivió la fatiga del COVID prolongado en Brasil, y la mejoría fue pequeña
Un ensayo aleatorizado con 399 adultos en sitios ambulatorios de Brasil comparó fluvoxamina, metformina y placebo contra la fatiga que deja el COVID-19, y la fluvoxamina bajó la escala de fatiga 0,58 puntos más que el placebo al día 90. La mejoría es pequeña sobre una escala que partía entre 5,6 y 5,9 puntos, no se sabe si dura más allá de ese día 90 y el brazo de metformina terminó sin respuesta.
Hay un cansancio que no se arregla durmiendo. Aparece después de una infección por COVID-19, se queda meses y convierte una ducha o una jornada de trabajo en algo que hay que planificar. Para ese síntoma no hay ningún medicamento aprobado: se ofrece descanso y rehabilitación. Un ensayo hecho en Brasil y publicado el 6 de octubre en Annals of Internal Medicine acaba de señalar el primer candidato con evidencia aleatorizada detrás, un antidepresivo genérico que lleva décadas en las farmacias: la fluvoxamina. El resultado es real, está medido contra placebo y es pequeño.
Qué hicieron
El ensayo se llama REVIVE y lo corrió el grupo brasileño Cardresearch, de Belo Horizonte, con la Universidad McMaster de Canadá: el mismo equipo de la serie TOGETHER, que durante la pandemia descartó varios medicamentos promocionados en redes contra el COVID-19 agudo. El trabajo se hizo en servicios ambulatorios de varios municipios de Minas Gerais, con reclutamiento desde octubre de 2023 y cierre en agosto de 2025.
Participaron 399 adultos que arrastraban fatiga desde hacía entre 90 días y 24 meses, tras una infección por SARS-CoV-2 confirmada. A cada uno se le asignó al azar fluvoxamina, metformina de liberación prolongada (el medicamento más usado del mundo contra la diabetes tipo 2, que se probaba aquí por su efecto antiinflamatorio) o un placebo. Las pastillas eran parecidas en forma, color, tamaño y peso e iban en frascos idénticos codificados, así que no sabían quién recibía qué ni el paciente, ni su médico, ni quien medía los resultados. El tratamiento duró 60 días, con seguimiento al día 90.
Midieron el cambio en la Escala de Severidad de Fatiga (FSS), un cuestionario que se usa desde hace décadas para ponerle número al cansancio y va de 1 a 7 puntos. Al empezar, la mediana de los grupos iba de 5,6 a 5,9: fatiga alta en todos. Era además un ensayo adaptativo: tenía reglas escritas de antemano para cambiar la dosis de un brazo o cerrarlo según los datos.
Qué encontraron
La fluvoxamina ganó, con un margen estrecho. Frente al placebo, la diferencia media en la escala de fatiga fue de 0,43 puntos a su favor al día 60 y de 0,58 al día 90, y en los dos momentos la probabilidad posterior de superioridad fue del 99 %, la manera en que un ensayo bayesiano dice que el resultado es sólido y difícilmente obra del azar. También mejoró los puntajes de calidad de vida. Conviene darle tamaño a ese 0,58: sobre una escala de 1 a 7 en la que estos pacientes partían cerca de 5,8, es pasar de un cansancio alto a uno algo menos alto.
La sorpresa vino por el lado de la seguridad, y en sentido contrario al esperado: el grupo de fluvoxamina tuvo menos efectos adversos que el de placebo, 24,0 % frente a 35,5 %. Los dos grupos de metformina estuvieron peor, con 45,1 % y 42,5 %. Los eventos adversos graves, de grado 3 o superior, fueron raros en todos los grupos (2,7 % o menos) y no hubo ninguna muerte relacionada con los tratamientos.
La metformina, en cambio, no dejó respuesta. Arrancó con 71 participantes a 750 mg dos veces al día, pero en mayo de 2024 el comité independiente de seguridad recomendó bajar la dosis porque los efectos adversos hacían abandonar el estudio. Con la dosis menor se sumaron 40 participantes y en septiembre de 2024 el brazo se detuvo por futilidad, el término técnico para decir que seguir no iba a demostrar nada. No es que la metformina haya fallado: es que el ensayo ya no puede decir si sirve.
La fluvoxamina muestra potencial para mejorar la fatiga asociada al COVID prolongado y la calidad de vida.
Conclusión de los autores, encabezados por Gilmar Reis, Cardresearch y Universidad McMaster, en Annals of Internal Medicine, 6 de octubre de 2026
Lo que el estudio no dice
No dice que la fluvoxamina cure el COVID prolongado. Midió un solo síntoma, la fatiga, y los propios autores anotan entre las limitaciones que el ensayo no abordó los demás síntomas del cuadro: la niebla mental, el dolor, las palpitaciones, el malestar posterior al esfuerzo. Tampoco dice cuánto dura la mejoría: el seguimiento terminó en el día 90 y la limitación está escrita así en el artículo, se desconoce el beneficio de la fluvoxamina después de ese día.
No dice que a ti te vaya a funcionar: los 0,43 y 0,58 puntos son promedios de grupo, y dentro de un promedio hay quienes mejoraron más y quienes no mejoraron nada. Y 399 pacientes de un solo estado de Brasil son una muestra razonable para este campo, pero siguen siendo un solo país y un solo sistema de atención, así que hace falta que otros equipos lo repitan antes de dar el efecto por establecido.
Y lo que corresponde declarar siempre: el ensayo lo financió la Fundación Latona, que figura en el artículo como fuente primaria de financiamiento. No es un fabricante vendiendo un producto nuevo, porque la fluvoxamina y la metformina son genéricos sin patente, pero el dato igual tiene que estar a la vista, junto con los formularios de conflictos de interés que publica la revista.
Qué significa para ti
Si arrastras fatiga desde una infección por COVID-19, lo que cambia hoy no es tu tratamiento: es que por primera vez un ensayo aleatorizado y con placebo muestra un beneficio para ese síntoma, donde antes no había nada, y eso abre la puerta a estudios más grandes. Lo que no cambia es que la fluvoxamina es un medicamento de receta, con interacciones conocidas con otros fármacos de uso común, y que esta nota no es una indicación para tomarla: si el tema te toca de cerca, llévale el estudio a tu médico o médica. Queda un detalle que vale celebrar aparte: la evidencia salió de consultorios de Minas Gerais, con pacientes latinoamericanos, en un terreno donde la región casi siempre recibe los resultados en lugar de producirlos.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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Annals of Internal MedicineEstudio
Effect of Fluvoxamine and Metformin for Fatigue in Patients With Long COVID: An Adaptive Randomized Trial
Fuente de todas las cifras de la nota. La web del editor (American College of Physicians) responde 403 a los rastreadores; el DOI resuelve en Crossref, que confirma título, revista y publicación en línea del 6 de octubre de 2026.
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PubMed (Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos)Estudio
Resumen estructurado abierto del ensayo en PubMed (PMID 42832803)
Resumen completo y de acceso libre, con los resultados, las limitaciones y la fuente de financiamiento que se citan aquí. Sirve para que cualquier lector compruebe las cifras sin pagar la revista.
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ClinicalTrials.govDocumento oficial
A Multicenter, Adaptive, Randomized, doublE-blinded, Placebo-controlled Study in Participants With Long COVID-19: The REVIVE Trial (NCT06128967)
Registro del ensayo. Aporta el diseño de fase 3 con enmascaramiento cuádruple, los 399 participantes inscritos, las fechas (inicio el 18 de octubre de 2023, cierre el 1 de agosto de 2025) y las sedes en municipios de Minas Gerais.
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