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MedNews. 7 nov 2026

Salud pública·Estudio en JAMA Network Open

Una prueba breve de marcha rindió parecido a nueve días de sensor al estimar mortalidad

En 4.067 adultos del Reino Unido, una prueba de marcha de 2,44 metros tuvo una capacidad parecida a nueve días de sensor para distinguir el riesgo de muerte durante el seguimiento. Es un estudio observacional y no demuestra que caminar más rápido prolongue la vida ni permite pronosticar cuánto vivirá una persona.

Redacción MedNews · · 5 min de lectura

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An elderly man with a cane strolls down a serene park path lined with benches and trees.
An elderly man with a cane strolls down a serene park path lined with benches and trees. Foto: Muhammed Hanefi / Pexels

Salir a comprar, cruzar un pasillo o acompañar a alguien a la puerta son movimientos cotidianos que rara vez pensamos como información de salud. Un estudio británico examinó cuánto podía decir la forma de caminar sobre el riesgo de morir en los años siguientes. Su hallazgo cuestiona una suposición atractiva: registrar el movimiento durante días no necesariamente aporta más para esa pregunta que una prueba breve realizada por personal de salud. La comparación se publicó el 23 de octubre de 2026 en JAMA Network Open.

Qué hicieron

El equipo de Rayane Haddadj, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, analizó a 4.067 participantes de Whitehall II, una investigación que comenzó con empleados públicos británicos. Tenían una edad media de 69,3 años y el 74,4 % eran hombres. Para entrar en este análisis debían contar con mediciones válidas de marcha, registros del sensor y la información de salud necesaria para hacer las comparaciones.

Las mediciones se realizaron entre 2012 y 2013. En la prueba clínica, cada participante recorrió 2,44 metros a su paso habitual, como si fuera de compras. Una enfermera o enfermero cronometró el recorrido. La prueba se repitió tres veces y se utilizó el promedio. No se les pidió competir ni caminar lo más rápido posible: se buscaba medir su velocidad habitual en condiciones definidas.

Además, se les pidió llevar un acelerómetro en la muñeca durante nueve días consecutivos. A partir de sus registros, un programa identificó momentos de caminata y calculó la cadencia, es decir, cuántos pasos daban por minuto mientras caminaban. El equipo examinó una medida del ritmo central y otra de los momentos de cadencia alta. El sensor y la prueba clínica, por tanto, no medían exactamente lo mismo.

Después consultaron el registro nacional británico de mortalidad hasta el 19 de agosto de 2024. El seguimiento tuvo una mediana de 11,8 años. El análisis tomó en cuenta diferencias de edad, sexo, educación, tabaquismo, alimentación y varios aspectos de salud, incluidas enfermedades crónicas y dificultades para realizar actividades cotidianas.

Qué encontraron

Durante el seguimiento se registraron 739 muertes, el 18,2 % de los participantes. Quienes caminaban más rápido en la prueba clínica y quienes tenían una cadencia mayor en su vida diaria presentaron menor riesgo de morir por cualquier causa. Esa asociación persistió después de considerar los otros factores. El porcentaje de fallecimientos describe lo ocurrido en todo el grupo; no es el riesgo que le corresponde automáticamente a alguien de la misma edad.

La pregunta central era si algún método distinguía mejor a las personas con mayor y menor riesgo. Para compararlos se utilizó un indicador llamado índice C. El modelo que ya incluía características personales, hábitos y salud obtuvo 0,742. Al añadir la velocidad de la prueba clínica llegó a 0,747; con la cadencia central del sensor obtuvo 0,744, y con la medida de cadencia alta, 0,745. Los resultados fueron muy cercanos.

Esos valores describen la capacidad del modelo para ordenar el riesgo entre participantes. No indican cuántos años vivirá alguien ni son una probabilidad personal de morir. Solo añadir la prueba clínica produjo una mejora estadísticamente significativa frente al modelo completo sin medidas de marcha. Aun así, el cambio fue pequeño: el estudio no presenta una herramienta capaz de anticipar con certeza el destino de cada persona.

Lo que el estudio no dice

Nadie fue asignado a caminar más deprisa para comprobar si eso alargaba su vida. Se observaron diferencias que ya existían entre las personas. Una mejor salud puede permitir caminar con más rapidez y también relacionarse con una mayor supervivencia. Ajustar el análisis por enfermedades y hábitos ayuda a comparar, pero no elimina todas las posibles explicaciones. Convertir este resultado en una promesa de longevidad sería atribuirle algo que no probó.

Tampoco se demostró que velocidad y cadencia sean intercambiables. La primera mide distancia recorrida por tiempo; la segunda, pasos por tiempo. Los autores advierten que su comparación tiene límites. Además, faltó comprobar el modelo con una población independiente. La muestra analizada era más sana que el conjunto de participantes de esa etapa de Whitehall II y predominaban los hombres. No representa por sí sola a Perú ni al resto de América Latina.

El artículo declara subvenciones de organismos públicos europeos, británicos y franceses, además de fundaciones dedicadas al alzhéimer. Los autores no declararon otros conflictos de interés. Según el documento, los financiadores no participaron en el diseño, el análisis ni la decisión de publicar. El estudio utilizó un acelerómetro de investigación; sus resultados no validan las estimaciones de mortalidad de cualquier reloj comercial.

Para quien lee, el aporte está en el valor que puede tener una medición sencilla dentro de una evaluación más amplia. Los sensores permiten estudiar otros aspectos del movimiento cotidiano, pero registrar durante más tiempo no garantizó una mejor estimación de mortalidad en esta comparación. El trabajo no fija una velocidad objetivo ni ofrece una prueba para hacerse en casa. Si tu forma de caminar te preocupa, corresponde conversar con un profesional de la salud, que pueda interpretarla junto con tu historia y tus circunstancias.

Fuentes y estudios

Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.

  1. 01

    JAMA Network OpenEstudio

    Clinical Walking Speed, Free-Living Walking Cadence, and All-Cause Mortality

    Rayane Haddadj et al. · Norwegian University of Science and Technology, Université Paris Cité, Inserm y University College London · 23 oct 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.40122

    Estudio original de Whitehall II. Identidad y fecha electrónica verificadas en Crossref; cifras contrastadas con PubMed y el texto completo en PMC.

    Abrir
  2. 02

    PubMedEstudio

    Clinical Walking Speed, Free-Living Walking Cadence, and All-Cause Mortality.

    Rayane Haddadj et al. · National Library of Medicine · 23 oct 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.40122

    Resumen abierto del mismo estudio, con muestra, seguimiento, comparación de modelos y conflictos declarados. La fecha corresponde a la publicación del artículo, confirmada en Crossref y PMC.

    Abrir
  3. 03

    PubMed Central, texto completo de JAMA Network OpenEstudio

    Clinical Walking Speed, Free-Living Walking Cadence, and All-Cause Mortality

    Rayane Haddadj et al. · National Library of Medicine · 23 oct 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.40122

    Texto completo del mismo estudio: protocolo, fallecimientos, índice del modelo base, limitaciones y financiación. Acceso abierto con licencia CC-BY.

    Abrir

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