Perú·Estudio en Emerging Infectious Diseases (CDC), vol. 32, n.º 10
Tos convulsiva en Perú: 21 de 68 casos analizados llevan la mutación que anula a la azitromicina
El Instituto Nacional de Salud analizó 68 casos del brote peruano de tos convulsiva y encontró que el 31 % carga la mutación A2047G, la que vuelve resistente a la bacteria frente a los macrólidos, la familia de antibióticos a la que pertenece la azitromicina. Son 68 muestras tamizadas a comienzos de 2025, no una muestra representativa del país, y el estudio no midió si a esos pacientes les fue peor con el tratamiento.
La mitad de los pacientes que revisó el Instituto Nacional de Salud en este brote tenía tres meses de edad o menos: bebés con accesos de tos que no los dejan tomar aire, en medio del mayor brote de tos convulsiva que el Perú registra en décadas. Cuando uno de ellos llega a un establecimiento de salud, el tratamiento estándar en todo el mundo es un antibiótico del grupo de los macrólidos, casi siempre azitromicina, que corta el contagio y reduce el riesgo de muerte del bebé. El INS publicó el 16 de septiembre, en Emerging Infectious Diseases, la revista de los CDC de Estados Unidos, que en 21 de esos 68 casos, el 31 %, la bacteria lleva la mutación que vuelve inútil a ese antibiótico.
Qué hicieron
A comienzos de 2025, el laboratorio del INS tomó los hisopados nasofaríngeos de 68 pacientes que ya habían dado positivo a Bordetella pertussis, la bacteria de la tos convulsiva, y los pasó por una prueba de PCR dirigida a un solo punto del genoma bacteriano: la mutación A2047G en los genes 23S rRNA, la que impide que los macrólidos hagan efecto. La mediana de edad fue de tres meses, con un rango de un mes a 39 años.
De esas 68 muestras, el equipo logró hacer crecer la bacteria en cultivo en siete casos, y con esos siete probó si los antibióticos frenaban el crecimiento y secuenció el genoma completo de cada aislado. Firman el trabajo nueve investigadores del INS, en Lima, y cuatro de la American Society for Microbiology, que apoya la vigilancia de resistencia en el instituto peruano. Lo financió en parte la iniciativa de resistencia antimicrobiana de los CDC, y no hay dinero de ningún fabricante de medicamentos detrás.
Qué encontraron
La mutación apareció en 21 de las 68 muestras, el 31 %. Los siete aislados cultivados confirmaron en la placa lo que decía el gen: ninguno mostró halo de inhibición frente a la eritromicina ni frente a la azitromicina.
El detalle más incómodo es quién carga esa bacteria. Los pacientes con la cepa resistente eran bastante más pequeños que el resto: una mediana de 3,6 meses de edad frente a 36,1 meses, una diferencia estadísticamente significativa. El 62 % de las infecciones resistentes ocurrió en bebés menores de seis meses, justo el grupo en el que la tos convulsiva mata. De los 16 pacientes con información sobre el tratamiento, 14 (el 88 %) habían recibido azitromicina.
Los casos resistentes tampoco estaban encerrados en un rincón del país: 11 en Lima, 4 en Cusco, 3 en Arequipa y uno en Áncash, uno en Loreto y uno en Puno. La secuenciación completó el cuadro: los siete genomas pertenecen a un linaje resistente que se expande por el mundo, llamado MR-MT28, pero no forman un solo grupo emparentado, sino dos grupos genéticamente distintos. Para los autores, la cepa llegó al Perú en más de una ocasión y desde fuera, y no en un solo contagio inicial.
Tres de los siete aislados habían perdido además la pertactina, una de las proteínas que la vacuna le enseña a reconocer al sistema inmune. El contexto del brote, que el mismo artículo resume con datos oficiales, explica la urgencia: la incidencia nacional pasó de 3,9 casos por millón de habitantes en 2023 a 7,4 en 2024 y a 57,5 por millón en agosto de 2025, con 4.976 casos y 76 muertes a fines de 2025. Loreto concentró 3.922 casos y 57 muertes, con el golpe más duro en Datem del Marañón, donde la cobertura de vacunación sigue baja.
Encontramos que la mayoría de los pacientes con la bacteria resistente recibió azitromicina como tratamiento, lo que genera preocupación sobre la efectividad de los macrólidos como terapia de primera línea en el Perú.
Conclusión de los autores, encabezados por Eduardo Juscamayta-López, epidemiólogo molecular del Instituto Nacional de Salud, en Emerging Infectious Diseases, 16 de septiembre de 2026
Lo que el estudio no dice
Un titular deshonesto diría que en el Perú el antibiótico contra la tos convulsiva dejó de funcionar y que por eso mueren los bebés. El estudio no sostiene ninguna de las dos cosas: midió una mutación y la resistencia en una placa de laboratorio, no lo que le pasó a cada paciente. Los autores lo escriben como su limitación principal, porque el sistema de vigilancia no une los datos clínicos con los genómicos y no pudieron comparar la gravedad ni el desenlace de unos y otros.
Tampoco es una foto del país entero. Son 68 muestras tamizadas a comienzos de 2025, así que ese 31 % describe a ese grupo de pacientes y no al total del brote. Y el estudio no dice con qué reemplazar el tratamiento: los autores señalan que la bacteria sigue siendo sensible en laboratorio a otros antibióticos, pero que la evidencia clínica para cambiar de esquema es limitada, y piden estudios urgentes. Esa decisión es del personal de salud que atiende a cada paciente, nunca de una nota periodística.
Qué significa para ti
Para una familia, esto no cambia lo que hay que hacer cuando un bebé tose así, pero sí el peso de llegar temprano y de no automedicar a nadie. Quién decide qué recibe un lactante con tos convulsiva y cuándo necesita hospitalizarse es el profesional de la salud que lo examina. Si en tu casa hay un menor de seis meses con accesos de tos que lo dejan sin aire, que lo ponen morado o que le cortan la respiración unos segundos, eso se consulta el mismo día.
Lo otro que deja el estudio es un recordatorio sobre la vacuna, la parte que sí se decide con tiempo. El esquema peruano que describe el artículo incluye tres dosis de pentavalente a los 2, 4 y 6 meses, refuerzos a los 18 meses y a los 4 años, y una dosis para la gestante entre las semanas 20 y 36 del embarazo, que es la que cubre al bebé en sus primeras semanas. Y no es solo un asunto peruano: el linaje que halló el INS circula entre países.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
-
01
Abrir
Emerging Infectious Diseases (CDC), vol. 32, n.º 10Estudio
Emergence of Macrolide-Resistant Bordetella pertussis, Peru, 2025
Fuente principal. Aporta todas las cifras de la nota: los 68 casos tamizados, el 31 % con la mutación A2047G, los 7 aislados resistentes en laboratorio, el análisis genómico con dos grupos distintos y los datos del brote peruano de 2025.
-
02
Abrir
Emerging Infectious Diseases, CDCEstudio
Emergence of Macrolide-Resistant Bordetella pertussis, Peru, 2025 (texto completo de acceso abierto)
El artículo entero, gratis y sin muro de pago, con el apartado de limitaciones, el esquema de vacunación peruano y la declaración de financiamiento.
-
03
Abrir
PubMed, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados UnidosEstudio
Emergence of Macrolide-Resistant Bordetella pertussis, Peru, 2025 (resumen en PubMed, PMID 42811428)
Registro oficial del artículo, con el resumen donde constan los 68 casos, el 31 % y los dos grupos genéticos, para comprobar la cifra en una fuente independiente del editor.
Enlaces comprobados al publicar la nota. Si alguno deja de funcionar, avísanos.