Investigación·Estudio en JAMA Internal Medicine
Casi 10 millones de análisis: ayunar 12 horas no dio resultados distintos que ayunar 8
Un hospital universitario de Seúl revisó 9.755.547 resultados de laboratorio de 101.148 pacientes en 372 pruebas distintas y encontró que solo 10 cambian más de lo admisible según cuánto tiempo llevas sin comer, y que entre 8 y más de 12 horas de ayuno no hay ninguna diferencia relevante. Es un estudio observacional de un solo hospital, hecho con datos de historia clínica, y la glucosa y los triglicéridos sí se alteran cuando el ayuno es de menos de 8 horas: la preparación la sigue indicando quien pide el análisis.
Te entregan la orden del laboratorio y abajo aparece una línea que casi nadie discute: acudir en ayunas de 8 a 12 horas. Así que madrugas, sales de casa sin desayunar, haces la cola con hambre y, si el turno se atrasa, terminas cumpliendo catorce horas sin probar nada. Un estudio publicado este 28 de septiembre en JAMA Internal Medicine revisó 9.755.547 resultados de laboratorio de un hospital de Corea del Sur y llegó a una conclusión incómoda para esa rutina: de 372 pruebas distintas, solo unas pocas dan un resultado distinto según cuánto tiempo llevas sin comer, y entre ayunar 8 horas y ayunar más de 12 no se encontró ninguna diferencia que importe.
Qué hicieron
El equipo, encabezado por Sunghwan Shin, del Asan Medical Center de la Universidad de Ulsan, no montó un experimento: fue a buscar lo que ya estaba guardado. Tomó el sistema de información del laboratorio de un hospital universitario de 670 camas del área metropolitana de Seúl y extrajo los análisis hechos a pacientes ambulatorios adultos entre febrero de 2021 y diciembre de 2023, siempre que el registro anotara cuántas horas llevaba la persona sin comer, contadas desde su última comida. Quedaron 9.755.547 resultados de 101.148 pacientes en 372 pruebas distintas, repartidos en tres grupos: menos de 8 horas de ayuno, de 8 a 12 horas, y más de 12 horas.
La pregunta no era si las cifras cambian, porque casi todo cambia un poco, sino si cambian lo suficiente para que le importe a un médico. Para eso compararon cada diferencia contra el error total admisible que fija la Federación Europea de Química Clínica y Medicina de Laboratorio, un umbral basado en cuánto varía de por sí ese analito en el cuerpo. Y, sobre todo, repitieron el análisis dentro de la misma persona, entre pacientes con la misma prueba hecha varias veces con ayunos distintos, para que no contaminara la comparación quién ayuna mucho y quién poco.
Qué encontraron
Al comparar los grupos entre sí, 27 analitos superaron ese umbral. Pero al repetir la cuenta dentro de la misma persona solo 10 se sostuvieron, y los autores apuntan que esa brecha indica factores de confusión, no efecto del ayuno. Los cuatro que el estudio destaca por nombre resultaron más altos con menos de 8 horas de ayuno: la glucosa, un 10,8 %; los triglicéridos, un 20,1 %; la gamma glutamil transferasa, una enzima del hígado, un 14,8 %; y la lipasa, una enzima del páncreas, un 36,4 %.
El hallazgo que más golpea la rutina de la sala de espera es el otro: entre el grupo que ayunó de 8 a 12 horas y el que ayunó más de 12, ninguna prueba superó el umbral. Las horas extra de hambre no compraron un resultado distinto. Y dentro del grupo que ayunó menos de 8 horas, medido en tramos de 30 minutos, la glucosa y el lactato iban bajando a medida que pasaba el tiempo sin comer, mientras que los lípidos no mostraron una tendencia clara en ninguna dirección.
Estos hallazgos respaldan requisitos de ayuno específicos para cada prueba, en lugar de uniformes.
Conclusión de los autores, JAMA Internal Medicine, 28 de septiembre de 2026
Lo que el estudio no dice
Es un estudio transversal y retrospectivo de un solo hospital de un solo país, con datos registrados para atender pacientes, no para responder esta pregunta. El tiempo de ayuno es el que quedó documentado en la atención de rutina, calculado desde la hora de la última comida, y no algo medido bajo un protocolo de investigación. El resultado describe a pacientes ambulatorios adultos de Seúl, no a la gente de Lima, Bogotá o Buenos Aires, con otras dietas y otros horarios. Tampoco es un ensayo clínico: nadie fue asignado al azar a ayunar más o menos.
Y no dice que puedas dejar de ayunar. La glucosa y los triglicéridos, que son justo dos de las pruebas por las que más gente va al laboratorio, sí cambiaron de forma relevante cuando el ayuno fue de menos de 8 horas. El estudio no mide diagnósticos ni tratamientos, no demuestra que un resultado distinto lleve a una decisión clínica distinta, y su conclusión es más modesta que cualquier titular: el requisito de ayuno debería fijarse prueba por prueba.
Hay un detalle que conviene decir en voz alta y no en letra chica. El editorial que la revista publicó junto al estudio se titula Time to Stop Fasting Before Blood Sampling (hora de dejar de ayunar antes de sacar sangre) y lo firman tres especialistas en bioquímica clínica de hospitales universitarios de Copenhague, entre ellos Børge Grønne Nordestgaard, primer autor del documento de consenso de 2016 de la Sociedad Europea de Aterosclerosis y la Federación Europea de Química Clínica que ya sostenía que el ayuno no es necesario de rutina para medir los lípidos. No es un observador neutral de esta conclusión, es alguien que lleva una década defendiéndola, y eso no la invalida pero sí conviene saberlo. Del estudio coreano, ni Crossref ni PubMed registran declaración de conflictos de interés.
Qué significa para ti
Nada de esto es una indicación para cambiar por tu cuenta la preparación de tu próximo análisis. Eso lo decide quien firmó la orden, y hay pruebas en las que este mismo trabajo muestra que el ayuno corto sí mueve la cifra. Lo que cambia es qué preguntar: si la orden pide 12 horas y el laboratorio abre tarde, tiene sentido consultarle al profesional de la salud que la firmó si para tus pruebas bastan 8, porque aquí no se encontró ninguna ventaja en estirar el ayuno más allá de ese punto. Y si llevas meses postergando un análisis porque no aguantas media mañana sin comer, la conversación es con el médico o con el laboratorio, no con el buscador.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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JAMA Internal MedicineEstudio
Fasting Duration and Differences Across Routine Laboratory Tests
Fuente de todas las cifras de esta nota: 9.755.547 resultados, 101.148 pacientes, 372 pruebas, 27 analitos entre grupos y 10 confirmados dentro de la misma persona, glucosa 10,8 %, triglicéridos 20,1 %, GGT 14,8 % y lipasa 36,4 %. JAMA bloquea rastreadores y devuelve 403: el título, la revista, la fecha y los autores se verificaron en Crossref, y el resumen estructurado completo por Crossref y por PubMed.
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02
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PubMedEstudio
Fasting Duration and Differences Across Routine Laboratory Tests (resumen abierto, PMID 42804179)
Resumen de acceso libre, con las cifras citadas, para que cualquier lector pueda comprobarlas sin suscripción.
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03
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JAMA Internal MedicineEstudio
Time to Stop Fasting Before Blood Sampling
Editorial que la revista publicó junto al estudio. De aquí sale solo el título y quién lo firma, ninguna cifra. Resumen en PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42804189/
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European Heart JournalEstudio
Fasting is not routinely required for determination of a lipid profile: a joint consensus statement from the European Atherosclerosis Society and European Federation of Clinical Chemistry and Laboratory Medicine
Sirve para documentar que el primer firmante de ese consenso, coautor del editorial de 2026, defiende el análisis de lípidos sin ayuno desde hace una década. Se enlaza PubMed porque el sitio del editor devuelve 403.
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