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MedNews. 8 nov 2026

Tratamientos·Estudio en JAMA Network Open

VRS en bebés: vacuna materna y nirsevimab se vinculan con menos hospitalizaciones

En un estudio de California, la efectividad estimada frente a hospitalizaciones por VRS fue del 86,4 % para la vacunación materna y del 73,8 % para nirsevimab, comparados con no recibir ninguna de estas protecciones. Fue una investigación observacional que no detectó diferencias estadísticamente significativas entre ambas opciones, pero tampoco demuestra que sean equivalentes.

Redacción MedNews · · 5 min de lectura

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A mother and her newborn holding hands, capturing a tender moment of love.
A mother and her newborn holding hands, capturing a tender moment of love. Foto: Eric Moura / Pexels

Para una familia que espera un bebé, saber que existen formas de protegerlo de una infección respiratoria abre otra pregunta: cuál ofrece mejores resultados. Una investigación de California comparó la vacunación de la madre durante el embarazo con nirsevimab, un anticuerpo que recibe el bebé. Ambas opciones se asociaron con menos infecciones y hospitalizaciones por el virus respiratorio sincitial (VRS) que no recibir ninguna de ellas. El resultado es alentador, aunque el estudio no pudo establecer que una protegiera más que la otra.

Qué hicieron

El equipo de Karen B. Jacobson, del Centro de Estudios de Vacunas de Kaiser Permanente Northern California, revisó registros de atención de bebés nacidos a término durante las temporadas de VRS de 2023 a 2024 y de 2024 a 2025. El trabajo se publicó el 24 de octubre en JAMA Network Open. Es una cohorte retrospectiva: los investigadores reconstruyeron lo ocurrido a partir de historias clínicas, sin asignar al azar qué protección recibiría cada familia.

La comparación principal reunió a 15.124 bebés: 11.293 cuyas madres habían recibido la vacuna RSVpreF durante el embarazo y 3.831 que habían recibido nirsevimab. Para hacer comparables los grupos, el equipo emparejó registros teniendo en cuenta la semana de nacimiento, el sexo del bebé y características maternas. En otro análisis, que incluyó a 17.533 bebés, comparó cada opción con un grupo que no había recibido ninguna. Son comparaciones distintas y sus resultados no deben confundirse.

El seguimiento empezó a los 8 días de vida y continuó hasta los 180 días, el final de la temporada o la salida del seguimiento, lo que ocurriera primero. Se buscaron infecciones por VRS confirmadas mediante una prueba PCR y hospitalizaciones asociadas al virus. Las pruebas se solicitaban por criterio médico ante síntomas: el estudio contabilizó infecciones atendidas y detectadas, no todos los contagios que pudieron ocurrir en casa.

Qué encontraron

En la comparación con bebés sin ninguna de estas protecciones, la efectividad relativa estimada contra infecciones fue del 69,3 % para la vacunación materna y del 65,2 % para nirsevimab. Contra las hospitalizaciones, las estimaciones fueron del 86,4 % y del 73,8 %, respectivamente. El análisis tuvo en cuenta cuándo aparecieron los eventos durante el seguimiento, además de las características utilizadas para emparejar a los participantes.

Estas cifras describen cuánto menor fue la aparición de los eventos según el método del estudio, respecto del grupo sin protección. No significan que ese porcentaje de bebés tenga garantizado evitar la enfermedad. Tampoco basta con colocar los porcentajes uno al lado del otro para declarar ganadora a la vacuna materna: la comparación directa entre productos debe considerar la incertidumbre de las estimaciones.

Los números observados ayudan a dimensionar el resultado. En los grupos protegidos hubo 146 infecciones: 106 entre los bebés del grupo de vacunación materna, el 0,94 %, y 40 entre quienes recibieron nirsevimab, el 1,04 %. Las hospitalizaciones fueron 7 en el primer grupo, el 0,06 %, y 5 en el segundo, el 0,13 %. Son proporciones registradas durante este seguimiento, con grupos de tamaños diferentes; por sí solas no prueban superioridad.

Al comparar directamente ambas opciones, el equipo no detectó una diferencia estadísticamente significativa en infecciones ni en hospitalizaciones. Eso quiere decir que los datos disponibles no permitieron distinguir con suficiente certeza sus resultados. Una diferencia que no se logra detectar puede existir: demostrar equivalencia requiere más que obtener una comparación sin significación estadística.

Lo que el estudio no dice

Como las familias no fueron asignadas al azar, pueden existir diferencias entre quienes recibieron cada producto y quienes no recibieron ninguno. El emparejamiento reduce ese problema, pero no lo elimina. Por ejemplo, la disposición a buscar atención médica puede influir en que una infección quede registrada. Por eso, este trabajo aporta evidencia de una asociación en la práctica habitual y no demuestra por sí solo una relación causal.

Además, solo se incluyeron bebés nacidos a término y atendidos en un sistema de salud de California. Los resultados no describen directamente a los bebés prematuros ni a las familias de Perú o de otros países latinoamericanos. El seguimiento tampoco permite afirmar cuánto dura la protección después del periodo estudiado. Y, con tan pocas hospitalizaciones, hace falta más información para resolver diferencias pequeñas entre las opciones.

También hay vínculos con la industria que deben conocerse. Jacobson declaró subvenciones de Pfizer para otros trabajos; Ousseny Zerbo, de Pfizer y Moderna; y Nicola P. Klein, de varias farmacéuticas, incluidas Sanofi, Pfizer y AstraZeneca. Este estudio fue financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos y la División de Investigación de Kaiser Permanente. Los autores indican que los financiadores no intervinieron en el diseño, el análisis ni la decisión de publicar.

Para quien espera un hijo, el aporte concreto es que ambas vías de prevención mostraron resultados favorables en la atención cotidiana. Esta investigación no determina cuál corresponde a cada embarazo o bebé, ni confirma su disponibilidad en un país concreto. Esas decisiones requieren conversar con el profesional de salud y revisar las opciones locales. La conclusión que puede compartirse hoy es más acotada: hubo menos infecciones y hospitalizaciones con ambas estrategias, y esta comparación no permite elegir una como superior.

Fuentes y estudios

Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.

  1. 01

    JAMA Network OpenEstudio

    Maternal Vaccination vs Nirsevimab Use and Respiratory Syncytial Virus Infection Among Full-Term Infants

    Karen B. Jacobson et al. · Vaccine Study Center, Kaiser Permanente Northern California Division of Research · 24 oct 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.36760

    Investigación original: diseño, resultados, limitaciones, financiamiento y conflictos de interés. Fecha electrónica confirmada en el artículo y Crossref.

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  2. 02

    PubMedEstudio

    Maternal Vaccination vs Nirsevimab Use and Respiratory Syncytial Virus Infection Among Full-Term Infants.

    Karen B. Jacobson et al. · Vaccine Study Center, Kaiser Permanente Northern California Division of Research · 24 oct 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.36760

    Resumen del mismo estudio para comprobar muestra y resultados; no es una investigación independiente. La ficha consigna 1 de octubre, pero el artículo y Crossref confirman publicación electrónica el 24 de octubre.

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  3. 03

    PubMed, registro XMLDatos

    Maternal Vaccination vs Nirsevimab Use and Respiratory Syncytial Virus Infection Among Full-Term Infants.

    Karen B. Jacobson et al. · National Library of Medicine · 24 oct 2026 DOI 10.1001/jamanetworkopen.2026.36760

    Acceso alternativo al resumen íntegro del mismo estudio si la página de PubMed muestra un aviso de cookies. Conserva las cifras originales y los metadatos del registro.

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