Tratamientos·Estudio en Annals of Internal Medicine
Bochornos de la menopausia: una guía de 2026 devuelve a las hormonas al primer lugar
La nueva guía clínica del Colegio Americano de Médicos, publicada el 6 de octubre en Annals of Internal Medicine, recomienda el estrógeno con progestágeno (o estrógeno solo en mujeres sin útero) como primer tratamiento para los bochornos y los sudores nocturnos, con recomendación fuerte y evidencia de certeza alta. No es un estudio nuevo: es la síntesis de 90 ensayos previos, casi todos cortos y sin diseño para medir daños a largo plazo, escrita para la práctica médica de Estados Unidos.
Es una oleada de calor que sube por el pecho y la cara sin avisar, y de noche la camiseta empapada a las tres de la mañana, el sueño roto y el día siguiente arruinado. Según el comunicado del Colegio Americano de Médicos, los bochornos y los sudores nocturnos son los síntomas más comunes de la menopausia y afectan hasta al 80 % de las mujeres. Muchas aprendieron a aguantarlos sin tratamiento: desde que a comienzos de los años dos mil un gran ensayo estadounidense encendió la alarma, las hormonas quedaron, en la conversación pública, como algo que más vale no tocar. La guía que ese colegio publicó el 6 de octubre de 2026 en Annals of Internal Medicine las devuelve al primer escalón.
Qué hicieron
Esto no es un experimento nuevo, sino una guía clínica: el documento con el que una sociedad médica le dice a sus miembros qué hacer en el consultorio, y su materia prima es la literatura que ya existía. El Comité de Guías Clínicas del ACP la construyó sobre revisiones sistemáticas de cinco cosas: si los tratamientos funcionan, cómo se comparan, qué daños tienen, qué prefieren las pacientes y cuánto cuestan.
La revisión sistemática que la acompaña, publicada el mismo día y encabezada por Susan Diem, buscó en MEDLINE, Embase y el registro central Cochrane de ensayos controlados desde el inicio de cada base de datos hasta el 3 de marzo de 2026, y se quedó solo con ensayos aleatorizados de al menos ocho semanas en mujeres con síntomas vasomotores. Reunió 90 ensayos, y midió en ellos la frecuencia y la severidad de los bochornos, la calidad de vida, el sueño, la hiperplasia y el cáncer de endometrio y los eventos adversos graves.
Con ese material, el comité calificó cada recomendación con el método GRADE, que separa la certeza de la evidencia (de alta a muy baja, cuán sólido es lo que se sabe) de la fuerza de la recomendación: fuerte cuando casi cualquier persona bien informada elegiría esa opción, condicional cuando depende mucho de cada caso.
Qué encontraron
La primera línea es la hormonal y la recomendación es fuerte: en mujeres con útero, estrógeno combinado con progestágeno; en mujeres sin útero, estrógeno solo. En los dos casos la evidencia es de certeza alta, el escalón más alto de GRADE y algo poco frecuente en una guía de este tipo. El ACP concluyó que eran las dos opciones con el balance más favorable entre beneficios y daños.
Para quien tiene contraindicaciones o no tolera las hormonas, el resto se ordena en dos escalones más, y ahí la recomendación ya es condicional, es decir, más débil. En segunda línea van dos inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina, desvenlafaxina o venlafaxina, con certeza moderada. En tercera, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina escitalopram o paroxetina y la gabapentina, los tres con certeza baja, y los antagonistas del receptor de neuroquinina elinzanetant o fezolinetant, con certeza moderada.
El detalle que explica por qué las hormonas quedaron arriba está en la comparación con placebo: los estrógenos, con o sin progestágeno, bajaron la frecuencia y la severidad de los bochornos, mientras que los antagonistas de neuroquinina, los SNRI, los SSRI, la gabapentina y los progestágenos bajaron la frecuencia pero no la severidad. Hubo también una diferencia de precio: los estrógenos resultaron de alto valor económico con certeza alta, y el fezolinetant, de bajo valor con certeza moderada.
Demasiadas mujeres sufren en silencio bochornos y sudores nocturnos que les alteran la vida, sin recibir nunca un tratamiento efectivo.
Jan K. Carney, presidenta del Colegio Americano de Médicos
Lo que la guía no dice
No dice que las hormonas sirvan ni sean seguras para todas. El propio documento insiste en que la elección se haga con un enfoque de decisión informada, conversando beneficios, daños, contraindicaciones, enfermedades que la persona ya tiene, sus preferencias, el costo y si el tratamiento está disponible donde vive. Tampoco habla de prevenir nada: lo evaluado son los bochornos y los sudores nocturnos, no el corazón, los huesos o la memoria.
El límite más importante lo escriben los propios revisores: la mayoría de los estudios fueron de corto plazo y no estaban diseñados para evaluar eventos adversos graves ni daños a largo plazo, y los estudios observacionales, que sí podrían responder por esos daños, quedaron fuera de la revisión. Traducido: la certeza alta se refiere a que las hormonas alivian los bochornos, no a que sean inocuas durante años. Los revisores añaden que existe poca información comparativa entre tratamientos.
Sobre el dinero y los conflictos de interés, el documento lo declara en su propio texto: la fuente primaria de financiamiento de la revisión sistemática fue el Colegio Americano de Médicos, no un laboratorio. Tres participantes quedaron apartados por conflictos, y la guía los nombra solo por su apellido: Crandall fue recusado de la autoría y de la votación por un conflicto de nivel moderado, Balk adquirió uno moderado durante la elaboración del manuscrito y quedó fuera al declararlo, y Tice adquirió uno de nivel alto y quedó fuera también de las discusiones del comité.
Qué significa para ti
Si tienes bochornos que te despiertan de noche y te arruinan los días, lo que cambia con este documento no es tu tratamiento, es el punto de partida de la conversación: la sociedad de medicina interna más grande de Estados Unidos ya no coloca la terapia hormonal al final de la lista, y le pide a sus médicos que pregunten por estos síntomas porque muchas pacientes no los mencionan por su cuenta. Lo que no cambia es que la decisión no se toma leyendo una nota: hay mujeres para quienes el estrógeno no es una opción, y la guía manda revisar contraindicaciones y enfermedades previas antes de iniciar cualquier cosa. Si el tema te toca, la conversación es con tu médico, con tu historia clínica sobre la mesa.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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Annals of Internal MedicineEstudio
Pharmacologic Treatments for Females With Menopausal Vasomotor Symptoms: A Clinical Guideline From the American College of Physicians
Documento principal. De aquí salen las tres líneas de tratamiento con su fuerza de recomendación y su certeza de evidencia, el uso del método GRADE y la declaración de conflictos de interés. Annals bloquea rastreadores (403): el DOI se verificó en Crossref y el resumen completo en PubMed.
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02
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PubMed (National Library of Medicine)Estudio
Resumen abierto de la guía del ACP en PubMed (PMID 42832802)
Acceso abierto al texto literal de las recomendaciones de primera, segunda y tercera línea, para que cualquier lector pueda comprobarlas.
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03
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Annals of Internal MedicineEstudio
Pharmacologic Treatments for Female Menopausal Vasomotor Symptoms: A Systematic Review and Meta-analysis for the American College of Physicians
La evidencia en la que se apoya la guía: 90 ensayos aleatorizados de al menos ocho semanas, búsquedas hasta el 3 de marzo de 2026, las limitaciones citadas y el financiamiento del ACP (PROSPERO CRD42024558116). Resumen abierto en https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42832800/
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04
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American College of PhysiciansComunicado
ACP recommends hormonal therapy as a first-line treatment for menopausal vasomotor symptoms
Fuente de la cifra de hasta el 80 % de mujeres afectadas y de la cita textual de Jan K. Carney, presidenta del ACP.
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05
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Medical XpressCobertura
Hormonal therapy recommended as a first-line treatment for menopausal vasomotor symptoms
Cobertura secundaria, útil como resumen en inglés para quien no pueda abrir el texto completo de Annals.
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