Tratamientos·Estudio en JAMA Network Open
Compraron 18 cremas de venta libre por internet: 6 escondían un corticoide de receta
Un análisis de laboratorio de la Escuela de Medicina de Harvard encontró propionato de clobetasol, un corticoide superpotente que solo se vende con receta, en 6 de 18 cremas y sueros comprados en grandes plataformas de venta en línea, con concentraciones que llegaron a 9,2 veces la de la formulación aprobada por la FDA. Son 18 productos elegidos a propósito porque resultaban sospechosos, no una muestra al azar del mercado, y el estudio no midió a cuánta gente le causó daño.
Tienes una mancha oscura en la cara que no se va, o una placa de psoriasis que vuelve cada invierno. Buscas por internet y encuentras una crema con miles de reseñas y cinco estrellas, cuya etiqueta promete aclarar la piel con arbutina y vitamina C o calmar el eczema con ingredientes herbales. La usas, funciona, y la vuelves a comprar. Un análisis publicado el 8 de octubre en JAMA Network Open ofrece una explicación incómoda: en algunos casos funciona no por lo que dice la etiqueta, sino por un medicamento potente de receta que viene dentro y que nadie declaró.
Qué hicieron
El trabajo lo firman cuatro investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center y de la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, encabezados por Zaur Abilov. No es un ensayo clínico y no participó ninguna persona: es lo que los autores llaman un estudio de mejora de la calidad, diseñado para detectar una falla de control sanitario y no para medir si un tratamiento sirve.
Compraron 18 productos cutáneos de venta libre en grandes plataformas de comercio en línea entre febrero y diciembre de 2025, y los analizaron en laboratorio entre abril de 2025 y abril de 2026. No los eligieron al azar, sino con tres criterios que apuntaban a los sospechosos: que prometieran resultados en dermatitis, psoriasis, eczema o hiperpigmentación; que la etiqueta no declarara ningún ingrediente de eficacia probada para esos problemas; y que tuvieran al menos 100 reseñas en alguna plataforma. Cada muestra pasó por un cribado dirigido a 28 corticoides y antifúngicos, con cromatografía líquida y espectrometría de masas, la técnica que identifica los componentes de una mezcla por su peso molecular. Cuando un producto salió positivo, compraron y analizaron dos unidades más.
Qué encontraron
En 6 de los 18 productos, el 33,3 %, aparecieron ingredientes farmacológicamente activos no declarados, y en las tres unidades analizadas de cada producto positivo, no en un envase aislado. En los 6 estaba el mismo compuesto: propionato de clobetasol, un corticoide de clase I, el escalón más potente de la escala, que solo se vende con receta médica. Las concentraciones medidas fueron de aproximadamente 0,01 % a 0,46 %, y la más alta supera en 9,2 veces la de las formulaciones tópicas aprobadas por la FDA, que llegan al 0,05 %. Ninguna de las etiquetas lo mencionaba.
Dos de esos seis traían además un antifúngico tampoco declarado: en la crema Zudaifu el laboratorio midió miconazol al 4,6 %, por encima del 2 % a 4 % aprobado para venta libre, y en la crema Qian Nian Qi Cao, terbinafina al 1,3 %, frente al 1 % aprobado. Las dos declaraban solo ingredientes herbales. Los otros señalados fueron tres versiones de Neoprosone (gel, crema y suero), vendidas como aclarantes y con arbutina, vitamina C o ácido láctico en la etiqueta, y el espray Psor-Val, que declaraba piritionato de zinc e hidrocortisona al 1 %, un corticoide mucho más débil que el que apareció en el análisis.
No se trataba de productos marginales: los seis positivos sumaban más de 10.000 reseñas de usuarios entre las plataformas donde se venden, y varios estaban entre los más vendidos de su categoría. Tres eran aclarantes de piel, el tipo de producto que se aplica justo en el rostro, donde la piel absorbe más corticoide y donde la práctica médica se limita a potencias baja y media; la exposición alrededor del ojo, anotan los autores, se ha asociado con glaucoma.
Los pacientes y la comunidad médica deberían conocer los riesgos potenciales de la exposición a ingredientes activos no declarados por el uso de productos de venta libre para problemas crónicos de la piel.
Zaur Abilov y colegas, Beth Israel Deaconess Medical Center y Escuela de Medicina de Harvard, en JAMA Network Open, 8 de octubre de 2026
Lo que el estudio no dice
El titular fácil sería que una de cada tres cremas de venta libre está adulterada, y el propio estudio lo desmiente: los autores escriben que, como seleccionaron productos con más probabilidad de contener estos ingredientes, su 33,3 % es el rendimiento de una búsqueda dirigida y no la prevalencia real del mercado. Son 18 productos, un número pequeño que ellos mismos ponen como primera limitación, y la compra se hizo en plataformas del mercado estadounidense: aquí no hay ningún dato sobre lo que se vende en Perú ni en el resto de América Latina.
Tampoco hay pacientes. El estudio reconoce que le falta información sobre la exposición real de la población, así que no mide a cuánta gente le hizo daño. Los riesgos que describe (atrofia de la piel, acné por esteroides, cambios en la pigmentación y supresión del eje que regula las hormonas del estrés) vienen de lo que ya se sabe del clobetasol usado sin control médico, no de personas seguidas aquí. La lista tampoco absuelve a nadie: las marcas que no aparecen no se analizaron. Los autores declararon no tener conflictos de interés. En el sentido contrario, la cifra puede quedarse corta: advierten que un corticoide escondido en una forma química distinta de la registrada puede pasar inadvertido en un cribado que busca compuestos ya conocidos.
Qué significa para ti
Lo útil de este trabajo no es la lista negra, sino la pregunta que deja: una crema que alivia una psoriasis en pocos días o aclara una mancha vieja, y que en la etiqueta solo lleva hierbas o vitaminas, es cuando menos una incógnita. La FDA lo dice en su guía al consumidor: los productos que prometen resolver problemas de salud no pasan por su revisión previa y pueden llevar ingredientes ocultos, a menudo de receta. Si usas desde hace meses una crema comprada por internet, lo sensato es guardar el envase y llevarlo a una consulta con un dermatólogo, porque interrumpir de golpe un corticoide potente que venías aplicando sin saberlo también tiene consecuencias, y eso solo lo maneja un profesional de la salud.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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01
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JAMA Network OpenEstudio
Undeclared Pharmacologically Active Ingredients in Over-the-Counter Skin Products
Fuente principal. Estudio de mejora de la calidad que analizó 18 productos cutáneos de venta libre y publica los nombres, los compuestos no declarados y sus concentraciones. Los autores declararon no tener conflictos de interés.
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02
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PubMedDocumento oficial
Undeclared Pharmacologically Active Ingredients in Over-the-Counter Skin Products (resumen abierto)
Registro bibliográfico abierto (PMID 42848405) para comprobar revista, fecha y declaración de conflictos sin pasar por el acceso restringido de JAMA.
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03
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PubMed CentralDocumento oficial
Undeclared Pharmacologically Active Ingredients in Over-the-Counter Skin Products (texto completo libre)
Versión de acceso abierto (PMC13650659) con la tabla completa de productos, compuestos detectados y concentraciones que cita esta nota.
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04
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Food and Drug AdministrationDocumento oficial
Avoiding Products Contaminated with Hidden Ingredients
Guía al consumidor que el propio estudio cita: explica que los productos con promesas de salud no pasan por revisión previa y pueden llevar principios activos de receta sin declarar.
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