Tecnología médica·Estudio en The Lancet Global Health
Tamizaje de ojo con IA en Tanzania: dar el resultado en el acto duplicó la asistencia al oftalmólogo
Un ensayo aleatorizado con 2.378 adultos con diabetes en 24 hospitales de Tanzania encontró que recibir el resultado del tamizaje al instante, analizado por inteligencia artificial y explicado cara a cara, llevó al oftalmólogo al 35,9 % de quienes tenían retinopatía que requería derivación, frente al 18,2 % con el circuito habitual. Lo que se midió fue asistir a la cita y no la vista conservada, y aun con el cambio casi dos de cada tres personas que necesitaban ser atendidas no llegaron.
Te toman una foto del fondo del ojo en la misma sala donde recoges tus medicinas para la diabetes, te dicen que te van a llamar con el resultado y te vas a casa. Pasan dos semanas, tres, y un día suena el teléfono: alguien a quien no conoces te explica que tienes una complicación en la retina y que debes ir al hospital de referencia. En el programa de tamizaje de la región de Kilimanjaro, en Tanzania, ese circuito dejaba una cifra incómoda: de las personas derivadas al oftalmólogo, solo el 42 % llegaba.
Qué hicieron
Un equipo del International Centre for Eye Health de la London School of Hygiene & Tropical Medicine y del Kilimanjaro Christian Medical Centre probó un cambio sencillo y lo publicó el 12 de octubre en The Lancet Global Health. Entre el 8 de marzo de 2023 y el 31 de agosto de 2024 reclutaron a 2.378 adultos con diabetes, de 18 años o más, en clínicas de 24 hospitales de las regiones de Kilimanjaro y Arusha. A cada uno le asignaron al azar uno de dos circuitos: 1.192 al grupo con inteligencia artificial y 1.186 al de siempre.
A todos les tomaron fotos de la retina de los dos ojos. En el grupo con IA, las imágenes pasaban por el programa (SELENA+, según el registro del ensayo) y la persona salía de la sala de fotografía sabiendo ya si su caso era derivable, no derivable o no evaluable, con una explicación en persona de qué es la retinopatía diabética, de que puede quitar la vista y de que hay tratamientos eficaces. En el grupo estándar, las fotos viajaban en una laptop hasta el hospital, las revisaba un residente dos a cuatro semanas después y el resultado llegaba por teléfono, con la misma consejería pero a distancia.
Para no premiar al algoritmo por sus propios errores, todas las imágenes de los dos grupos fueron calificadas aparte por graduadores certificados en el Reino Unido que no sabían a qué circuito había ido cada paciente. Esa calificación independiente definió quiénes tenían de verdad retinopatía derivable: 904 de las 2.378 personas, 437 con IA y 467 en el estándar. Sobre esas 904 se midió el desenlace: haber pisado la clínica oftalmológica central en un plazo de 8 semanas.
Qué encontraron
En el grupo con inteligencia artificial, 157 de 437 personas fueron a la cita, un 35,9 %. En el grupo estándar fueron 85 de 467, un 18,2 %. La diferencia absoluta es de 17,7 puntos porcentuales (intervalo de confianza del 95 %: 12,0 a 23,4) y la razón de probabilidades, 2,52 (1,86 a 3,42), con una p menor que 0,0001. En lenguaje común: por cada persona que llegaba al especialista con el sistema de siempre, llegaron dos con el nuevo, y el margen es demasiado amplio para ser casualidad.
Vale la pena mirar la cifra desde el otro lado, que es la parte que un titular entusiasta se salta. Duplicar un 18 % da un 36 %, no un 90 %: 280 de las 437 personas del grupo con IA que necesitaban ver a un oftalmólogo tampoco fueron. Es un avance real sobre una base baja, no un problema resuelto.
El tamizaje apoyado en IA, con un resultado en el punto de tamizaje y consejería cara a cara, aumentó la proporción de personas con retinopatía diabética derivable verdadera que acudió a la clínica oftalmológica central después del tamizaje, en comparación con el estándar de atención en Tanzania.
Conclusión de los autores, encabezados por Charles R. Cleland, International Centre for Eye Health, London School of Hygiene & Tropical Medicine, en The Lancet Global Health, 12 de octubre de 2026
Lo que el estudio no dice
No dice que nadie se haya quedado sin ver por este cambio. El desenlace que midió el ensayo es asistir a una cita, un paso intermedio: nadie midió la agudeza visual ni la ceguera a varios años, y el registro no incluye la vista entre sus desenlaces. Que más gente llegue al especialista es una condición para tratarse a tiempo, no una prueba de que la vista se salvó.
Tampoco dice que el mérito sea del algoritmo. El propio registro describe la intervención como compuesta: análisis de las imágenes con IA y consejería en el momento. Como las dos cosas cambiaron a la vez, el estudio no puede separar qué parte del aumento viene de la máquina y qué parte de que alguien te explique lo que tienes antes de que salgas de la sala. Puede que lo decisivo haya sido lo segundo, y eso no requiere comprar ningún programa.
Y es Tanzania, no el Perú: el ensayo se hizo en un programa concreto, con sus distancias, sus costos de transporte y su oferta de oftalmología, y la cifra no se traslada sola a otro sistema de salud. El análisis principal, además, se hizo sobre las 904 con retinopatía derivable confirmada, no sobre los 2.378.
Sobre el dinero: el ensayo lo financiaron el British Council for the Prevention of Blindness, la Christian Blind Mission y el Sir Halley Stewart Trust, sin un fabricante de por medio. Aun así, tres de los diecinueve autores declaran conflictos de interés por honorarios o asesorías a empresas del sector oftalmológico y farmacéutico, entre ellas Roche, Novartis, Bayer y Heidelberg Engineering, y uno declara participación accionaria en una empresa de tecnología médica.
Qué significa para ti
Si vives con diabetes, la lección práctica de este ensayo no es sobre inteligencia artificial, es sobre tiempos: lo que movió la aguja fue que el resultado y la explicación llegaran cuando la persona todavía estaba ahí, sin un viaje extra de por medio. Tiene sentido preguntar en tu establecimiento de salud cuándo te corresponde el examen de fondo de ojo y cómo vas a recibir el resultado. Cualquier decisión sobre tu tratamiento corresponde al profesional de la salud que te atiende.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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The Lancet Global HealthEstudio
Artificial intelligence-supported diabetic retinopathy screening in Tanzania: a randomised controlled trial
Fuente de todas las cifras de la nota: 2.378 participantes aleatorizados, 904 con retinopatía derivable verdadera, 35,9 % frente a 18,2 % de asistencia en 8 semanas, diferencia de 17,7 puntos y razón de probabilidades de 2,52. El sitio del editor bloquea rastreadores, así que se verificó por Crossref (título, revista y fecha de registro, 12 de octubre de 2026) y por el resumen de PubMed.
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02
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PubMed, National Library of MedicineEstudio
Resumen abierto del ensayo en PubMed (PMID 42863478)
Resumen completo y gratuito, con las cifras del desenlace principal y la declaración de financiamiento, para que el lector pueda comprobarlas sin pagar el artículo.
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03
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ISRCTN RegistryDocumento oficial
Artificial intelligence-supported diabetic retinopathy screening in Tanzania (registro del ensayo ISRCTN18317152)
Protocolo registrado el 2 de marzo de 2023, última actualización el 13 de octubre de 2026. De aquí salen el 42 % de asistencia histórica del programa de Kilimanjaro, la demora de dos a cuatro semanas del circuito estándar, el nombre del programa de IA (SELENA+), el contenido de la consejería y la lista de desenlaces, que no incluye la visión.
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IETSI, EsSaludDocumento oficial
Guía de práctica clínica para el diagnóstico y tratamiento de la retinopatía diabética y el edema macular diabético (GPC N° 26, versión extensa)
Contexto peruano del bloque final: evaluación oftalmológica al momento del diagnóstico y control anual en diabetes tipo 2, con la advertencia de que en el país el diagnóstico suele ser tardío.
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