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MedNews. 8 nov 2026

Salud pública·Estudio en AIDS and Behavior

Tras las inundaciones en Brasil, atender el VIH también se volvió más difícil

En un estudio brasileño de personas con VIH afectadas por eventos climáticos extremos, el 60,5 % de quienes respondieron sobre salud mental declaró efectos negativos, principalmente en el contexto de las inundaciones de Porto Alegre. El análisis recoge experiencias de una muestra pequeña y no demuestra que las interrupciones de atención hayan empeorado el control del virus.

Redacción MedNews · · 5 min de lectura

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A flooded street with road closed signs reflecting in the water along a tree-lined sidewalk.
A flooded street with road closed signs reflecting in the water along a tree-lined sidewalk. Foto: Connor Scott McManus / Pexels

Tener una consulta pendiente mientras una inundación altera la vida cotidiana puede convertir un control habitual en una preocupación más. Para una persona que vive con VIH, conseguir atención se suma entonces a resolver dónde estar, cómo sostener los ingresos y a quién pedir ayuda. Un estudio brasileño pone cifras a esa experiencia: recoge citas aplazadas o canceladas, dificultades económicas y malestar emocional entre personas afectadas por eventos climáticos extremos, principalmente las inundaciones de Porto Alegre.

Qué hicieron

El equipo encabezado por Angelo Brandelli Costa, de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul y otras instituciones, analizó datos del Índice de Estigma del VIH de Brasil recogidos en 2024. El artículo se publicó el 20 de octubre de 2026 en AIDS and Behavior. La publicación es nueva, aunque las experiencias que describe corresponden a una emergencia anterior.

El análisis incluyó a 156 personas que habían sido afectadas, directa o indirectamente, por algún evento climático extremo durante los cinco años anteriores. Ese plazo sirvió para decidir quién podía entrar en el análisis: no significa que el equipo siguiera a cada participante durante cinco años. En Porto Alegre, las entrevistas se realizaron en los meses posteriores al momento más grave de las inundaciones de mayo de 2024.

Los participantes llegaron al estudio mediante redes de contactos, grupos de apoyo, servicios de salud y organizaciones comunitarias. Respondieron sobre acceso a medicamentos, consultas, exámenes, bienestar psicológico, ingresos y ayuda recibida. El diseño fue transversal y descriptivo: una fotografía de lo que las personas contaban, sin seguimiento para observar su evolución ni una comparación que permitiera establecer causas.

Qué encontraron

La salud mental fue una de las áreas más afectadas según las respuestas. De las 152 personas que contestaron esa parte, 92 dijeron que el evento climático había perjudicado su bienestar psicológico, el 60,5 %. Además, 70 participantes, el 46,1 %, expresaron que habían necesitado apoyo psicológico. Son experiencias declaradas por quienes vivieron la emergencia, no diagnósticos de depresión u otro trastorno realizados por el equipo.

En la atención sanitaria, 47 personas informaron interrupciones. Dentro de ese grupo, las consultas habituales de seguimiento del VIH y los controles de laboratorio figuraron entre los servicios más afectados por reprogramaciones o cancelaciones. Esto describe dificultades para mantener la atención cotidiana. No permite concluir que todas esas personas se quedaron sin medicamentos ni que sus tratamientos dejaron de funcionar.

El apartado sobre medicación ayuda a precisar esa diferencia. Entre las 148 personas que respondieron, 113 dijeron que no habían tenido dificultades para obtenerla. Otras 31 encontraron obstáculos, pero finalmente consiguieron los medicamentos, y cuatro indicaron que las dificultades les impidieron acceder a ellos. El estudio distingue así entre una cita que cambia de fecha, un acceso complicado y la imposibilidad de obtener medicación, situaciones que no son equivalentes.

También hubo consecuencias económicas: 57 de las 153 personas que respondieron esa pregunta, el 37,3 %, informaron una reducción de sus ingresos personales o del hogar. El porcentaje corresponde a esa pregunta concreta, no a toda la población con VIH de Brasil. Los denominadores cambian porque no todos los participantes contestaron todos los apartados del cuestionario.

Las organizaciones de la sociedad civil aportaron sobre todo alimentos y artículos de higiene y limpieza. La ayuda gubernamental llegó a una minoría de quienes respondieron, aunque las razones para no recibirla fueron distintas: algunas personas dijeron no necesitarla, mientras otras habían sido rechazadas, seguían esperando respuesta o no cumplían los requisitos de ingresos. Por eso, sería inexacto presentar a todas las personas sin ayuda como solicitantes excluidas.

Lo que el estudio no dice

La muestra no representa a todas las personas con VIH de Brasil y mucho menos a las de Perú o del resto de América Latina. El reclutamiento por contactos puede dejar fuera a quienes están más aislados. Además, la concentración de participantes en el sur brasileño hace que las inundaciones de esa región pesen especialmente en los resultados, aunque el análisis incluyó otros eventos extremos.

Las respuestas dependen de lo que las personas recordaban y percibían. Para salud mental se hicieron preguntas de sí o no, sin establecer un diagnóstico clínico. El estudio tampoco demuestra que el desastre haya causado un aumento de la cantidad de virus en la sangre, más hospitalizaciones o un abandono sostenido del tratamiento. Son desenlaces distintos de informar una consulta cancelada o dificultades de acceso.

Los autores declararon no tener conflictos de interés relevantes. El trabajo recibió financiamiento de los CDC de Estados Unidos mediante un proyecto ejecutado por Fiocruz, además de apoyo de organismos públicos y de Naciones Unidas. Sus propuestas de reforzar la atención psicológica, la protección social y la continuidad sanitaria son recomendaciones derivadas del análisis, no intervenciones cuya eficacia se haya probado aquí.

Qué significa para ti

Para quien vive en Perú o en otro país de la región, el aporte es reconocer una necesidad que puede quedar fuera de las imágenes del desastre: la atención habitual también forma parte de la respuesta a una emergencia. Los resultados brasileños no predicen lo que le ocurrirá a cada persona. Sí muestran por qué reconstruir el acceso a consultas, apoyo psicológico y protección social merece atención junto con la recuperación material. Las dificultades individuales para continuar la atención deben abordarse con el equipo de salud.

Fuentes y estudios

Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.

  1. 01

    AIDS and BehaviorEstudio

    The Effects of Extreme Climate Events on Healthcare Access, Mental Health, and Economic Stability Among PLHIV in Brazil

    Angelo Brandelli Costa et al. · Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul y colaboradores · 20 oct 2026 DOI 10.1007/s10461-026-05325-w

    Texto completo de acceso abierto. Aporta el diseño, los denominadores de cada resultado, las limitaciones, el financiamiento y la declaración de conflictos de interés.

    Abrir
  2. 02

    PubMed, National Library of MedicineEstudio

    The Effects of Extreme Climate Events on Healthcare Access, Mental Health, and Economic Stability Among PLHIV in Brazil

    Angelo Brandelli Costa et al. · Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul y colaboradores · 20 oct 2026 DOI 10.1007/s10461-026-05325-w

    Registro y resumen del mismo artículo, no un estudio independiente. Permite contrastar la muestra y los porcentajes principales; título, resumen y fecha corroborados mediante el XML oficial de PubMed.

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