Perú·Estudio en Healthcare (Basel)
Cesáreas en el Perú: 62 de cada 100 partos en el quintil más rico, menos de 18 en el más pobre
Un análisis de siete rondas de la ENDES con 127.469 partos encontró que la cesárea pasó de 17,67 % en el quintil más pobre del Perú a 61,90 % en el más rico, una brecha de 44,23 puntos porcentuales. Son datos de encuesta declarados por las madres, sin historias clínicas ni indicaciones médicas, así que miden quién llega al quirófano y no si la operación hacía falta.
Dos mujeres peruanas dan a luz la misma semana, una en un hogar del quintil más rico del país y la otra en uno del quintil más pobre. Si se parecen al promedio de los últimos siete años, la primera tiene casi 62 posibilidades de cada 100 de salir de la sala de partos con una cicatriz en el abdomen, y la segunda menos de 18. Esa diferencia, de 44,23 puntos porcentuales, acaba de medirla un equipo de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas.
Qué hicieron
El trabajo, publicado el 2 de octubre en la revista Healthcare, no reclutó voluntarias: fue a buscar los datos que el país ya tiene. Los autores bajaron los microdatos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), que el Instituto Nacional de Estadística e Informática levanta cada año, y reconstruyeron las siete rondas que van de 2018 a 2024. De cada mujer tomaron un solo parto, el último nacido vivo ocurrido en los 60 meses previos a la entrevista: 127.469 partos.
A cada parto le pegaron una sola pregunta del cuestionario, si el nacimiento fue por cesárea, y lo cruzaron con el quintil de riqueza del hogar, la escala del 1 al 5 que la encuesta construye con los bienes y servicios de la vivienda. Después pesaron las siete rondas para que ninguna mandara sobre las otras, midieron la desigualdad con tres índices de concentración distintos y fueron descontando por capas todo lo que podía explicar la brecha sin que el dinero tuviera que ver.
Qué encontraron
En el conjunto de las siete rondas, el 37,31 % de esos partos fue por cesárea (intervalo de confianza del 95 %: 36,92 a 37,70), y la cifra sube sin pausa, del 35,60 % en 2018 al 39,11 % en 2024. Pero el promedio nacional esconde lo importante, porque la cesárea no se reparte igual: es del 17,67 % en el quintil más pobre, 31,99 % en el segundo, 39,95 % en el tercero, 47,72 % en el cuarto y 61,90 % en el más rico. Una escalera de cinco peldaños sin un solo escalón que baje.
Dicho de otro modo, en el quintil más rico la cesárea fue tres veces y media más frecuente que en el más pobre (razón de 3,50; IC del 95 %: 3,38 a 3,64), y los tres índices que usaron para medir la desigualdad apuntan al mismo lado: la operación se concentra en el extremo rico de la escala social.
Lo más revelador es lo que queda cuando se descuenta el resto. Con la edad, los hijos, el embarazo múltiple, el tamaño percibido del bebé, la educación, la zona y la región ya ajustados, las mujeres del quintil más rico seguían teniendo 1,94 veces la prevalencia de cesárea de las del más pobre (IC del 95 %: 1,84 a 2,04), y 2,07 veces al mirar solo los partos del último año. Los autores separaron además los partos según cuántas señales obstétricas registraba la encuesta, y la brecha entre pobres y ricas seguía dentro de cada grupo: sin ninguna señal, 17,21 % contra 56,57 %; con dos o más, 16,73 % contra 66,22 %.
La variable que más achicó la brecha fue otra: dónde se dio a luz. Al quedarse con los 119.661 partos ocurridos en un establecimiento de salud y añadir de qué tipo era, la diferencia entre los dos extremos bajó a 1,20 (IC del 95 %: 1,15 a 1,25). Buena parte de la desigualdad viaja, entonces, por la puerta a la que una mujer llega a parir.
Estos hallazgos demuestran desigualdad socioeconómica en el uso, pero no determinan si ese uso fue clínicamente apropiado, innecesario o insuficiente en ningún grupo.
Víctor Juan Vera-Ponce y coautores, Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas, en las conclusiones del estudio
Lo que el estudio no dice
Lo primero es lo que dice esa cita: el trabajo mide desigualdad en el uso, no exceso. No puede afirmar que a las mujeres del quintil rico les sobraron cesáreas ni que a las del pobre les faltaron, porque la ENDES no registra la indicación médica de cada parto, ni la urgencia, ni si había una cesárea anterior, ni cómo terminaron la madre y el bebé. Tampoco es un estudio de causa y efecto: es transversal, la riqueza del hogar se midió el día de la entrevista y no el del parto, y la vía del nacimiento es lo que la mujer declaró, no lo que figura en una historia clínica.
Hay dos límites más. Los resultados valen para los últimos nacidos vivos que la ENDES representa, no para todos los partos del Perú, y las cifras de cada ronda resumen ventanas de recuerdo que se superponen, así que no se leen como la tasa de cesáreas de ese año calendario. Sobre si la brecha se abrió o se cerró no hubo patrón claro: el estudio sostiene que la concentración persiste, no que esté empeorando. El financiamiento no viene de la industria: la publicación la cubrió el vicerrectorado de investigación de la universidad de los autores, y los cinco firmantes declaran no tener conflictos de interés.
Qué significa para ti
Si estás embarazada o acompañas a alguien que lo está, el dato útil no es el porcentaje nacional sino la pregunta que deja abierta: por qué la vía por la que nace un bebé en el Perú se parece tanto al bolsillo de su madre. Un número alto no es automáticamente malo ni uno bajo automáticamente bueno: la cesárea salva vidas cuando está indicada y es una cirugía mayor cuando no, y este estudio no permite saber de qué lado cae cada caso. Lo que sí puedes hacer es preguntar por qué se propone una cesárea en tu caso y qué alternativa existe. Esa conversación es con el profesional de salud que te atiende.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
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Healthcare (Basel)Estudio
Persistent Socioeconomic Concentration of Cesarean Delivery in Peru Across Selected Survey-Based Obstetric Marker Strata: A Serial Cross-Sectional Analysis of ENDES Rounds, 2018-2024
Fuente de todas las cifras de esta nota. Análisis transversal en serie de siete rondas de la ENDES (2018 a 2024) con 127.469 partos. Acceso abierto con licencia CC BY 4.0; la página del artículo en mdpi.com bloquea a los rastreadores con un 403, por eso se enlaza el PDF completo en el servidor del editor. DOI verificado en Crossref.
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02
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PubMed (PMID 42881703)Estudio
Persistent Socioeconomic Concentration of Cesarean Delivery in Peru... (resumen estructurado completo)
Resumen abierto con todas las cifras principales (127.469 partos, 37,31 %, 17,67 % en Q1, 61,90 % en Q5, brecha de 44,23 puntos, razón ajustada de 1,94), para comprobarlas sin pasar por la web del editor.
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INEIDatos
Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES): microdatos y documentación
Repositorio público de donde salen los datos del estudio, según su declaración de disponibilidad de datos. Permite rehacer el cálculo por cuenta propia.
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Organización Mundial de la SaludDocumento oficial
WHO statement on caesarean section rates
Es la fuente del contexto del bloque de glosario: hacia el 10 % de cesáreas en una población bajan las muertes maternas y neonatales, y por encima de ese nivel no hay evidencia de mejora en la mortalidad. La OMS no recomienda una tasa nacional concreta.
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