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MedNews. 7 nov 2026

Investigación·Estudio en Cell

Un opioide que se enciende y se apaga con luz: en ratones alivió el dolor solo donde se iluminó

Un equipo de Weill Cornell Medicine y de la Universidad de Pensilvania publicó el 15 de octubre en Cell una molécula derivada de la morfina, llamada AM-3, que pasa de baja a alta potencia con luz ultravioleta cercana y vuelve atrás con luz azul: en ratones produjo una analgesia reversible y repetible en varios modelos de dolor, incluido el dolor por cáncer en el hueso. No se ha probado en ninguna persona, el efecto depende de iluminar el sitio adolorido con luz ultravioleta, que daña la piel y los ojos, y los propios autores dicen que esperan llegar a ensayos clínicos después de más desarrollo preclínico.

Redacción MedNews · · 7 min de lectura

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A close-up of a laboratory desk with colorful chemicals in glassware, featuring a researcher in protective gear.
A close-up of a laboratory desk with colorful chemicals in glassware, featuring a researcher in protective gear. Foto: https://kaboompics.com/ / Pexels

Un analgésico opioide hace su trabajo en todo el cuerpo a la vez. Alivia el dolor de la rodilla operada, sí, pero también frena el intestino, acostumbra al organismo a dosis cada vez más altas y actúa sobre las zonas del cerebro de las que dependen la adicción y el ritmo de la respiración. Un equipo de Weill Cornell Medicine y de la Universidad de Pensilvania propone otra salida: no una molécula más débil, sino una que recorra el cuerpo apagada y se encienda solo donde hace falta, cuando se le echa luz encima. Se publicó el 15 de octubre en Cell y, por ahora, funciona en ratones.

Qué hicieron

La molécula se llama azo-morfina-3, abreviada AM-3, y deriva de los morfinanos, la familia química de la morfina. Lo que le añadieron es un azobenceno, un compuesto orgánico que cambia de forma con luz de cierta frecuencia y regresa a la anterior con otra, de manera estable y a lo largo de muchos ciclos. Pegada a la morfina, esa pieza funciona como un interruptor: según la forma que adopte la molécula, se acopla mejor o peor al receptor mu de opioides, el blanco principal de la morfina, la codeína y el fentanilo.

El equipo diseñó varios compuestos de morfina y azobenceno y se quedó con el que mejor respondía. Para entender por qué, usaron criomicroscopía electrónica y resolvieron la estructura del receptor mu con AM-3 acoplado en sus dos formas: la «trans», de baja eficacia, y la «cis», de alta eficacia. Cada forma se une de un modo distinto y pone en marcha una dinámica propia del receptor y de la proteína G, la pieza que transmite la señal al interior de la célula. Después inyectaron AM-3 en ratones y midieron la respuesta al dolor en varios modelos, entre ellos uno de dolor por cáncer en el hueso y uno de dolor visceral.

Qué encontraron

En la forma que induce la luz azul, AM-3 activa el receptor mu con debilidad. Con luz ultravioleta cercana cambia de forma y lo activa con fuerza. En los ratones eso se tradujo en lo que el artículo llama un control óptico reversible y repetible de la analgesia: el alivio aparecía en el sitio iluminado, se podía apagar y volver a encender, y el efecto ahí fue comparable al de la morfina, según el comunicado de Weill Cornell Medicine. Los signos de tolerancia, de estreñimiento y de otros efectos adversos fueron reducidos o nulos.

La explicación que dan los autores tiene dos partes: AM-3 se acumula poco en el cerebro y se puede activar de forma local. Circula por el cuerpo en su versión floja y solo se vuelve potente en el pedazo de tejido que recibió la luz. Como entra mal al cerebro, quedan fuera de juego justamente los efectos que dependen de él, la adicción y la supresión de las señales cerebrales que controlan la respiración. Es el punto que más pesa en un problema que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades citados en el comunicado, el año pasado mató a más de 40.000 personas en Estados Unidos.

Sería terrible que priváramos de los opioides a las personas que sufren un dolor incapacitante, porque son demasiado importantes y eficaces para eso. Pero uno quiere hacerlos más seguros, y ese es nuestro objetivo principal aquí: hacerlos más seguros controlándolos con luz en la periferia.

Dirk Trauner, profesor de química y farmacología (Penn Integrates Knowledge Professor), Universidad de Pensilvania, coautor principal del estudio

Lo que el estudio no dice

Lo primero y más importante: en este estudio no hay una sola persona. AM-3 no es un medicamento, no está aprobado en ningún país, no tiene una dosis humana y nadie sabe si en un cuerpo humano haría lo mismo que en un ratón. El camino que describen los autores es el habitual: más desarrollo preclínico y recién después ensayos clínicos.

Lo segundo es el obstáculo que los propios investigadores ponen por delante: AM-3 necesita luz ultravioleta para adoptar su forma potente, y esa luz daña la piel y los ojos. Hay además un límite físico, porque la luz penetra poco en el tejido, así que iluminar un dolor profundo no es lo mismo que iluminar uno cercano a la superficie. El grupo de Trauner dice estar trabajando en moléculas sucesoras que se activen con luz visible y segura, con la meta de llegar a la luz roja, pero eso todavía no está publicado. Tampoco hay en el resumen ninguna cifra de eficacia, porque el texto completo está detrás del muro de pago de Cell: por eso esta nota no da ningún porcentaje de alivio.

Conviene saber también que una primera versión del trabajo circuló como preprint en bioRxiv desde diciembre de 2024. La versión revisada por pares se recibió en diciembre de 2025 y se aceptó en septiembre de 2026.

Hay además un conflicto de interés, declarado en el propio artículo: cinco de los veintidós autores, entre ellos los dos investigadores principales, Dirk Trauner y Joshua Levitz, figuran como inventores en una solicitud provisional de patente sobre el uso de morfinas fotoconmutables para tratar el dolor. El financiamiento, en cambio, es público: los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y tres fondos académicos, sin dinero de la industria.

Qué significa para ti

Hoy no cambia nada en la farmacia ni en el consultorio. Si tomas un analgésico opioide por una cirugía, una lesión o un cáncer, este estudio no modifica tu tratamiento, y cualquier duda sobre dosis, efectos adversos o dependencia es una conversación con tu médico o con tu químico farmacéutico, no con una noticia. Lo que sí se mueve es la pregunta de fondo. Durante décadas se buscó una molécula que aliviara igual y enganchara menos, y casi siempre hubo que ceder en una de las dos cosas. Este trabajo ensaya otra idea: conservar la molécula potente y controlar dónde se enciende.

Fuentes y estudios

Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.

  1. 01

    CellEstudio

    An opioid efficacy switch for reversible optical control of analgesia

    Luca Posa, Giovanna R. Romano, Xiang Ji, Saif Khan, Antonina L. Nazarova et al. (22 autores); autores de correspondencia Vsevolod Katritch, Cornelius Gati, Dirk Trauner y Joshua Levitz · Weill Cornell Medicine, Universidad de Pensilvania y University of Southern California · 15 oct 2026 DOI 10.1016/j.cell.2026.09.042

    Artículo revisado por pares del que salen el diseño de AM-3, las estructuras de sus formas trans y cis unidas al receptor mu, el resultado en ratones y la declaración de conflicto de interés. El sitio de Cell devuelve 403 a los rastreadores: el DOI resuelve en Crossref, que confirma título, revista y fecha de registro (15 de octubre de 2026).

    Abrir
  2. 02

    PubMedEstudio

    An opioid efficacy switch for reversible optical control of analgesia (resumen en PubMed, PMID 42880283)

    Posa L, Romano GR, Ji X, et al. · National Library of Medicine, Estados Unidos · 15 oct 2026 DOI 10.1016/j.cell.2026.09.042

    Resumen de acceso abierto, para que el lector pueda comprobar por su cuenta la frase «In mice, AM-3 drives reversible and repeatable optical control of antinociception across pain models». Trae también el historial del artículo (recibido el 19 de diciembre de 2025, aceptado el 21 de septiembre de 2026) y la declaración de intereses completa.

    Abrir
  3. 03

    Newsroom, Weill Cornell MedicineComunicado

    Light-Activated Opioid Painkiller May Work Without Dangerous Side Effects

    Oficina de prensa de Weill Cornell Medicine · Weill Cornell Medicine · 15 oct 2026

    De aquí salen las longitudes de onda (luz ultravioleta cercana para la forma potente, luz azul para la débil), los modelos de dolor por cáncer en el hueso y de dolor visceral, la cita de Dirk Trauner, el obstáculo de la luz ultravioleta, el financiamiento público y la cifra de más de 40.000 muertes por sobredosis con opioides en Estados Unidos atribuida a los CDC.

    Abrir
  4. 04

    bioRxivEstudio

    An opioid efficacy switch for reversible optical control of peripheral analgesia (preprint)

    Posa L, Romano G, Ji X, et al. · Weill Cornell Medicine · 20 dic 2024 DOI 10.1101/2024.12.16.628735

    Primera versión del trabajo, de acceso abierto y sin revisión por pares, publicada en diciembre de 2024. Permite al lector ver las figuras sin muro de pago y explica por qué parte del material ya circulaba antes de la publicación en Cell.

    Abrir

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