Investigación·Estudio en Alzheimer's & Dementia
Antes de un alzhéimer precoz aparecieron vértigo, depresión y epilepsia, no presión alta
Un estudio cruzó los registros sanitarios nacionales de Finlandia de 407 personas diagnosticadas de alzhéimer antes de los 65 años con los de 4.035 controles de su misma edad y sexo, y encontró que entre uno y cinco años antes del diagnóstico ellas habían consultado más por vértigo (5,9 % contra 2,1 %), depresión (5,7 % contra 2,3 %) y dolor de cabeza (4,9 % contra 1,6 %), mientras la hipertensión y el colesterol alto no las diferenciaron en ningún momento. Son asociaciones halladas en datos de registro y no causas, las cifras absolutas son pequeñas (más del 94 % de los casos tampoco consultó por vértigo) y los propios autores advierten que el entorno sanitario finlandés limita la generalización a otros países.
Una consulta por mareos, meses después unos dolores de cabeza que nadie acaba de explicar, más adelante un tratamiento para la depresión. Son los motivos más comunes por los que cualquier adulto pisa un consultorio y casi nunca significan algo grave. Un estudio finlandés publicado el 8 de octubre en Alzheimer's & Dementia rebobinó quince años de historiales médicos de personas que terminaron con un diagnóstico de alzhéimer antes de los 65 años y vio que esos motivos aparecían más en sus registros. Lo que no apareció fue lo que casi cualquiera esperaría: la presión alta y el colesterol.
Qué hicieron
El equipo de Laura Leppänen, de la Universidad de Oulu, no repartió encuestas: usó los registros sanitarios nacionales, donde cada atención médica del país, pública o privada, queda anotada con su código de diagnóstico. De las clínicas de memoria de los hospitales universitarios de Oulu y Kuopio tomaron a todos los atendidos entre 2010 y 2021 por sospecha de enfermedad neurodegenerativa; tras revisar las historias clínicas quedaron 407 pacientes con alzhéimer diagnosticado a los 65 años o antes, con 60,6 años de edad media.
Les enfrentaron 4.035 controles de las mismas regiones, edad y sexo, sin diagnóstico neurodegenerativo, unos diez por paciente. Después retrocedieron quince años en los dos grupos y contaron, dentro de 23 categorías de enfermedades, quién había recibido cada diagnóstico en tres tramos: de uno a cinco años antes, de seis a diez y de once a quince.
Qué encontraron
Casi todo se concentró en el tramo más cercano. En los cinco años previos, los futuros pacientes habían recibido con más frecuencia diagnósticos de vértigo (5,9 % contra 2,1 % de los controles), depresión (5,7 % contra 2,3 %), dolor de cabeza (4,9 % contra 1,6 %) y delirium, un estado de confusión aguda (1,5 % contra 0,1 %). Más abajo venían las lesiones cerebrales (2,9 % contra 0,9 %), los accidentes cerebrovasculares (4,4 % contra 2,0 %), los trastornos por consumo de alcohol (3,4 % contra 1,4 %), los de tiroides (2,5 % contra 0,8 %), la epilepsia (2,2 % contra 0,7 %) y las enfermedades del oído, la nariz y la garganta (5,2 % contra 2,9 %).
Cuanto más atrás se mira, menos queda: entre seis y diez años antes solo se sostuvo la diferencia en las enfermedades del oído, la nariz y la garganta (4,7 % contra 2,1 %), y entre once y quince años no hubo ninguna diferencia significativa. El resultado que más choca, en cambio, es el que falta. La hipertensión y la dislipidemia (el colesterol y las grasas de la sangre alteradas) están entre los factores de riesgo mejor establecidos del alzhéimer que empieza después de los 65, y aquí no diferenciaron a los grupos en ningún tramo, lo contrario de lo que se observa en el alzhéimer de inicio tardío, escriben los autores.
Las visitas al sistema de salud siguieron la misma curva. Dos años antes del diagnóstico o más atrás los dos grupos consultaban casi lo mismo; el año anterior los futuros pacientes promediaron 3,3 visitas contra 1,9, y el año del diagnóstico, 6,3 contra 2,0.
Por supuesto, ninguna enfermedad ni ningún síntoma por sí solo predice el alzhéimer. Nuestros resultados sugieren que, en los años previos al diagnóstico, los pacientes pueden ir acumulando una variedad de síntomas y de contactos con el sistema de salud aparentemente no relacionados entre sí. Reconocer ese patrón de conjunto podría ayudar a sospechar una enfermedad neurodegenerativa antes de lo que ocurre hoy.
Laura Leppänen, investigadora doctoral y primera autora del estudio, Universidad de Oulu
Lo que el estudio no dice
Nada de esto es una lista de señales para revisarse en casa. Son asociaciones halladas en datos de registro, y el propio trabajo dice que su diseño observacional y exploratorio limita cualquier inferencia causal. El vértigo, el dolor de cabeza y la depresión son extraordinariamente frecuentes y casi nunca tienen relación con el alzhéimer: más del 94 % de quienes terminaron con el diagnóstico tampoco consultó por vértigo. Los autores admiten además que parte del exceso puede no ser una pista previa sino la enfermedad ya en marcha, que los registros no traían datos socioeconómicos, de estilo de vida ni genéticos, y que el entorno sanitario finlandés puede limitar la generalización a otros sistemas de salud.
Y toca declarar el dinero. El estudio se financió con fondos públicos y de la Fundación Finlandesa del Cerebro, que según el texto no intervino en el diseño ni en el análisis, pero tres de los catorce autores declaran vínculos con la industria: Eino Solje y Johanna Krüger informan consejos asesores y honorarios por conferencias de Eisai, Eli Lilly, Roche, Novartis y Novo Nordisk, y Kasper Katisko, honorarios de Lundbeck. Eisai y Eli Lilly venden medicamentos para el alzhéimer temprano.
Qué significa para ti
Si tienes menos de 65 años y el año pasado fuiste al médico por mareos, este estudio no dice nada sobre tu caso. Lo que aporta es un cambio de mirada para quien atiende: el alzhéimer precoz tarda en promedio 41,8 meses en diagnosticarse, frente a 30,6 meses cuando empieza después de los 65, y en ese tiempo la persona pasa por varios consultorios sin que nadie junte las piezas.
Y hay algo concreto, casi lo opuesto a la alarma. Que la presión y el colesterol no aparezcan aquí no significa que dejen de importar: siguen siendo factores de riesgo del alzhéimer que empieza después de los 65, que es la enorme mayoría, porque el precoz no pasa del 10 % de los casos. Lo que sí apareció, el alcohol, los golpes en la cabeza, la depresión sin tratar y la pérdida de audición, el sistema de salud lo sabe atender hoy por sí mismo. Si notas cambios sostenidos de memoria, de ánimo o de conducta en ti o en alguien cercano, consúltalo con un profesional de la salud, no te busques en una lista.
Fuentes y estudios
Los documentos de donde sale esta nota. Ábrelos y compara.
-
01
Abrir
Alzheimer's & DementiaEstudio
Comorbidities and health-care use prior to early-onset Alzheimer's disease: A population-based case-control study
Fuente principal. Estudio de casos y controles de base poblacional con 407 pacientes y 4.035 controles: de aquí salen todos los porcentajes, las cifras de visitas sanitarias y las limitaciones. La página de Wiley bloquea rastreadores, pero el DOI resuelve en Crossref con título, revista y fecha coincidentes.
-
02
Abrir
PubMed (PMID 42847312)Estudio
Comorbidities and health-care use prior to early-onset Alzheimer's disease: A population-based case-control study (resumen)
Resumen abierto, con todos los porcentajes citados en esta nota y la declaración completa de conflictos de interés de los autores.
-
03
Abrir
PubMed Central (PMC13647492)Estudio
Comorbidities and health-care use prior to early-onset Alzheimer's disease: A population-based case-control study (texto completo)
Texto completo en acceso abierto (licencia CC BY 4.0). Contiene los métodos, las cifras de visitas al sistema de salud (3,3 contra 1,9 el año previo) y el apartado de limitaciones que se cita en la nota.
-
04
Abrir
Medical XpressCobertura
Early-onset Alzheimer's disease shows different warning signs from established risk factors
Comunicado de la universidad, dos días posterior al artículo. Aporta las declaraciones textuales de Laura Leppänen y de Johanna Krüger.
Enlaces comprobados al publicar la nota. Si alguno deja de funcionar, avísanos.